⚔️ LA JOVEN QUE APARECIÓ EN LA ARENA… Y EL GUERRERO QUE POR FIN PUDO SEGUIR SU VELOCIDAD — PARTE 2

⚔️ LA JOVEN QUE APARECIÓ EN LA ARENA… Y EL GUERRERO QUE POR FIN PUDO SEGUIR SU VELOCIDAD — PARTE 2

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⚔️ LA JOVEN QUE APARECIÓ EN LA ARENA… Y EL GUERRERO QUE PODÍA VER SU VELOCIDAD

Una desconocida apareció en un mundo antiguo sin saber por qué estaba allí. Pero cuando todos creyeron que nadie podía detenerla, apareció alguien capaz de seguir sus movimientos.


Durante unos segundos, toda la arena quedó en silencio.

Han Seo-Rin permanecía de pie en medio del enorme escenario de piedra. A su alrededor había guerreros derrotados, armas abandonadas sobre la arena y una nube de polvo que todavía flotaba bajo la luz de las antorchas.

Ella seguía sin comprender cómo había llegado hasta aquel lugar.

Hacía apenas unos minutos estaba en un mundo completamente diferente. Había salido de su escuela, caminaba por una calle de su ciudad y, después de un extraño destello de luz, había aparecido en aquel lugar imposible.

Lo más extraño no era la arena.

Lo más extraño era lo que podía hacer.

Cuando los guerreros comenzaron a atacarla, su cuerpo había reaccionado antes de que ella pudiera pensar.

Podía ver los movimientos antes de que ocurrieran.

Pero ahora había aparecido alguien diferente.

EL HOMBRE QUE PODÍA SEGUIRLA

Las enormes puertas de madera de la arena se abrieron.

Cinco guerreros entraron lentamente.

El último de ellos llevaba una armadura oscura y sostenía una lanza larga de aspecto antiguo. No llevaba corona ni símbolos de ninguna familia conocida. Su rostro era serio y sus movimientos eran tranquilos.

El hombre observó a Seo-Rin durante varios segundos.

—Así que tú eres la muchacha que nadie puede tocar.

Seo-Rin frunció el ceño.

—Yo no pedí estar aquí.

—Eso no cambia lo que eres.

—¿Y qué soy?

El guerrero no respondió.

Simplemente levantó su lanza.

Los otros cuatro guerreros hicieron lo mismo.

Seo-Rin respiró profundamente.

—Entonces supongo que tendré que averiguarlo sola.

EL SEGUNDO COMBATE

Los cinco guerreros corrieron hacia ella.

Seo-Rin activó el Pulso Celeste.

El mundo pareció desacelerarse.

Podía distinguir cada movimiento.

Una espada venía desde su izquierda.

Una lanza desde el frente.

Un martillo descendía desde arriba.

Seo-Rin giró sobre su propio cuerpo.

La espada pasó detrás de ella.

Se agachó.

La lanza pasó por encima de su cabeza.

Saltó.

El martillo golpeó el suelo y levantó una enorme nube de polvo.

Seo-Rin aterrizó sobre una de las piedras de la arena y observó al grupo.

—¿Eso era todo?

Uno de los guerreros gritó:

—¡Ahora!

Los cinco volvieron a atacar.

Seo-Rin desapareció entre ellos con una velocidad increíble.

No era realmente invisible.

Simplemente se movía tan rápido que los ojos de los espectadores apenas podían seguirla.

Un golpe.

Un giro.

Otro salto.

Un guerrero cayó de rodillas.

Otro perdió el equilibrio.

El tercero terminó contra una pared de piedra.

Pero entonces…

La lanza pasó exactamente por el lugar donde Seo-Rin iba a aparecer.

Ella se detuvo.

Sus ojos se abrieron.

El guerrero había anticipado su movimiento.

POR PRIMERA VEZ, ALGUIEN LA HABÍA ALCANZADO

Seo-Rin retrocedió.

El guerrero avanzó.

Ella se movió hacia la derecha.

Él cambió la trayectoria de la lanza.

Seo-Rin saltó.

Él levantó el arma antes de que ella aterrizara.

Seo-Rin cayó hacia atrás y rodó sobre la arena.

Los espectadores comenzaron a gritar.

—¡La golpeó!

—¡Por fin alguien pudo tocarla!

Seo-Rin se levantó lentamente.

Miró al guerrero.

—¿Cómo sabías dónde iba a estar?

El hombre bajó ligeramente la lanza.

—No sabía dónde estarías.

Seo-Rin quedó confundida.

—Entonces, ¿cómo…?

—Estoy viendo algo diferente.

El viento comenzó a soplar con fuerza.

Las antorchas se movieron.

Las partículas de polvo comenzaron a girar alrededor de ambos.

El brillo azul volvió a aparecer en los ojos de Seo-Rin.

—¿Qué estás viendo?

El guerrero la observó fijamente.

—La marca que tienes en el brazo.

Seo-Rin miró inmediatamente su propio brazo.

Debajo de la manga de su uniforme había aparecido una pequeña marca azul que ella nunca había visto antes.

La tocó con los dedos.

En cuanto lo hizo, una descarga de energía recorrió todo su cuerpo.

Las piedras de la arena comenzaron a vibrar.

Los caballos del exterior relincharon.

Las antorchas se apagaron una por una.

LA VERDADERA RAZÓN DE SU LLEGADA

Seo-Rin retrocedió.

—¿Qué me está pasando?

El guerrero dejó de sonreír.

Por primera vez parecía realmente preocupado.

—No deberías haber aparecido aquí todavía.

Seo-Rin lo miró fijamente.

—¿Todavía?

El hombre apretó la lanza.

—Eso significa que…

Antes de terminar la frase, un estruendo sacudió toda la arena.

Desde debajo del suelo apareció una enorme grieta.

Las piedras comenzaron a separarse.

Los espectadores huyeron de las gradas.

Seo-Rin quedó inmóvil.

Una luz azul comenzó a salir desde el interior de la grieta.

El guerrero miró hacia abajo y susurró:

—Entonces la puerta finalmente se abrió…

Seo-Rin lo escuchó.

—¿Qué puerta?

El guerrero levantó la mirada hacia ella.

—La que te trajo hasta aquí.

Seo-Rin quedó completamente paralizada.

Durante todo ese tiempo había pensado que había llegado a ese mundo por accidente.

Pero si aquel hombre decía la verdad…

alguien, o algo, podría haberla llevado allí deliberadamente.

La luz de la grieta se hizo más intensa.

Y desde las profundidades de la arena comenzó a escucharse una voz desconocida.

—Seo-Rin…

Ella abrió los ojos.

Nadie en aquel lugar conocía su nombre.

Nadie… excepto quienquiera que estuviera al otro lado de aquella puerta.

🔥 CONTINUARÁ…

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