🔫 LA MAFIA TOMÓ EL MERCADO… PERO EL HOMBRE QUE IBAN A MATAR ERA EL JEFE
TERCERA PARTE — EL HOMBRE DEL ASIENTO TRASERO
El automóvil negro atravesaba las calles de la ciudad a toda velocidad. Las ruedas levantaban polvo mientras los carruajes se apartaban desesperadamente de su camino.
Dentro del vehículo, Park Tae-Sung permanecía inmóvil. Ya no tenía aquella sonrisa arrogante de minutos atrás.
Frente a él estaba la figura desconocida que había aparecido en el asiento trasero.
El hombre llevaba un largo abrigo oscuro y un sombrero que ocultaba parcialmente su rostro. Sostenía una pistola con absoluta tranquilidad.
Tae-Sung tragó saliva.
TAE-SUNG:
—¿Quién eres?
El desconocido no respondió.
Solo bajó lentamente el arma.
Tae-Sung respiró aliviado durante un instante.
TAE-SUNG:
—Si vienes por dinero, podemos llegar a un acuerdo.
El desconocido finalmente levantó la cabeza.
DESCONOCIDO:
—No vine por tu dinero.
Tae-Sung reconoció aquella voz.
Sus ojos se abrieron completamente.
TAE-SUNG:
—No puede ser…
Antes de que pudiera decir otra palabra, el automóvil recibió un fuerte impacto desde atrás.
¡BOOM!
El vehículo de Jin-Woo había alcanzado al automóvil rival.
Seo Jin-Woo conducía personalmente.
Apretó el volante y aceleró todavía más.
JIN-WOO:
—¡No lo pierdan!
Dos automóviles más aparecieron detrás de él.
Los hombres de Jin-Woo comenzaron a disparar hacia las ruedas del vehículo enemigo.
Tae-Sung se agachó dentro del automóvil mientras los cristales comenzaban a romperse.
TAE-SUNG:
—¡Haz algo!
El desconocido permaneció completamente tranquilo.
DESCONOCIDO:
—Ya hice lo que tenía que hacer.
De repente, el conductor de Tae-Sung perdió el control.
El automóvil derrapó violentamente, atravesó una pequeña barrera de madera y terminó entrando en un antiguo almacén.
Jin-Woo frenó bruscamente frente al edificio.
Bajó del automóvil con su pistola en la mano.
Sus hombres lo siguieron.
JIN-WOO:
—Nadie entra hasta que yo lo ordene.
Jin-Woo entró solo.
El interior del almacén estaba oscuro. Había enormes cajas de madera, columnas antiguas y varias lámparas colgando del techo.
Jin-Woo avanzó lentamente.
Entonces escuchó un disparo.
¡PAM!
Una bala golpeó la pared a pocos centímetros de su cabeza.
Jin-Woo se cubrió detrás de una columna.
JIN-WOO:
—Sal.
Nadie respondió.
Jin-Woo avanzó entre las cajas.
Encontró a varios hombres de Tae-Sung inconscientes en el suelo y continuó caminando hasta llegar al centro del almacén.
Allí estaba Tae-Sung.
Pero el desconocido ya había desaparecido.
JIN-WOO:
—¿Dónde está?
Tae-Sung levantó lentamente la mirada.
TAE-SUNG:
—No tienes idea de lo que acabas de despertar.
Jin-Woo apuntó su pistola.
JIN-WOO:
—Habla.
Tae-Sung soltó una pequeña risa nerviosa.
TAE-SUNG:
—La persona que viste… no trabaja para mí.
Jin-Woo frunció el ceño.
TAE-SUNG:
—Tampoco trabaja para ti.
Silencio.
Tae-Sung miró hacia una de las ventanas del almacén.
TAE-SUNG:
—Él es el hombre que fundó esta ciudad criminal hace veinte años.
Jin-Woo bajó ligeramente el arma.
TAE-SUNG:
—Y todos creíamos que estaba muerto.
En ese instante, se escucharon pasos detrás de Jin-Woo.
Jin-Woo giró rápidamente.
La puerta del almacén estaba completamente abierta.
Afuera había un automóvil negro estacionado.
La figura del abrigo estaba de pie junto al vehículo.
El hombre se quitó lentamente el sombrero.
Jin-Woo finalmente pudo ver su rostro.
Era un hombre mucho mayor, de cabello completamente gris y una cicatriz que atravesaba parte de su rostro.
El anciano miró directamente a Jin-Woo.
ANCIANO:
—Seo Jin-Woo…
Jin-Woo se quedó inmóvil.
ANCIANO:
—Tu padre me prometió que nunca volverías a entrar en este negocio.
Jin-Woo abrió lentamente los ojos.
JIN-WOO:
—¿Conociste a mi padre?
El anciano sonrió ligeramente.
ANCIANO:
—Yo fui quien le enseñó a convertirse en el hombre que todos temían.
Jin-Woo permaneció en silencio.
El anciano volvió a ponerse el sombrero y caminó hacia su automóvil.
ANCIANO:
—Pero hay algo que tu padre nunca te contó.
Jin-Woo dio un paso hacia él.
JIN-WOO:
—¿Qué cosa?
El anciano se detuvo.
ANCIANO:
—Tu padre no murió.
Jin-Woo quedó completamente paralizado.
El automóvil arrancó y desapareció por la calle.
Tae-Sung, todavía dentro del almacén, comenzó a reír nerviosamente.
TAE-SUNG:
—Ahora entiendes por qué intenté matarte.
Jin-Woo giró lentamente hacia él.
JIN-WOO:
—¿Dónde está mi padre?
Tae-Sung levantó la mirada.
TAE-SUNG:
—Si quieres encontrarlo… primero tendrás que descubrir quién está realmente controlando esta ciudad.
Jin-Woo apretó la pistola con fuerza.
Afuera, varios automóviles negros comenzaron a aparecer uno detrás de otro.
Decenas de hombres descendieron de ellos.
Todos llevaban armas.
Jin-Woo miró hacia la entrada del almacén.
Esta vez no era una emboscada de Tae-Sung.
Era una organización completamente diferente.
Y todos habían venido por él.
🔥 CONTINUARÁ…
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