🔥 PARTE 2 — LA SIRVIENTA QUE HUMILLÓ AL PRÍNCIPE

🔥 PARTE 2 — LA SIRVIENTA QUE HUMILLÓ AL PRÍNCIPE

👑📚 LA SIRVIENTA QUE HIZO CALLAR AL PRÍNCIPE

Parte 3 — El príncipe que empezó a necesitarla

El salón quedó completamente en silencio.

El ministro permanecía frente al príncipe, intentando esconder el miedo que comenzaba a reflejarse en su rostro.

Lee Do-Hyun sostenía el documento entre sus manos.

PRÍNCIPE: —Te hice una pregunta.

El ministro tragó saliva.

MINISTRO: —Alteza, seguramente se trata de un error administrativo.

So-Yeon soltó una pequeña risa.

Todos la miraron.

PRÍNCIPE: —¿Qué te causa tanta gracia?

SO-YEON: —Que cuando los hombres poderosos son descubiertos, siempre llaman “error” a lo que hicieron a propósito.

Uno de los sirvientes bajó la cabeza para esconder una sonrisa.

El príncipe miró nuevamente al ministro.

PRÍNCIPE: —Sal.

MINISTRO: —Pero, alteza…

PRÍNCIPE: —Dije que salieras.

El ministro abandonó la habitación.

Cuando la puerta se cerró, Do-Hyun miró a So-Yeon.

PRÍNCIPE: —Tú sabías que ese documento era falso antes de abrirlo.

SO-YEON: —No.

PRÍNCIPE: —Entonces, ¿cómo lo descubriste?

Ella señaló una pequeña marca en el papel.

SO-YEON: —La tinta.

PRÍNCIPE: —¿La tinta?

SO-YEON: —El documento supuestamente fue escrito hace seis meses. Pero esta tinta es reciente.

El príncipe tomó otro documento.

SO-YEON: —Además, el escriba utilizó una palabra que todavía no formaba parte del lenguaje oficial en esa época.

Do-Hyun la observó durante varios segundos.

PRÍNCIPE: —¿Quién te enseñó todo esto?

SO-YEON: —Nadie.

PRÍNCIPE: —Deja de decir eso.

SO-YEON: —¿Por qué?

PRÍNCIPE: —Porque me estás haciendo sentir como un idiota.

So-Yeon sonrió.

SO-YEON: —Por fin dijo algo inteligente.

El príncipe la miró sorprendido.

Y, para sorpresa de todos, comenzó a reír.

Era la primera vez que los sirvientes veían al príncipe reírse de sí mismo.

Pero la tranquilidad duró muy poco.

Un guardia entró apresuradamente.

GUARDIA: —Alteza, encontramos más documentos.

El príncipe extendió la mano.

El guardia le entregó varios papeles.

So-Yeon los observó.

Su expresión cambió inmediatamente.

PRÍNCIPE: —¿Qué ocurre?

SO-YEON: —Estos documentos son diferentes.

PRÍNCIPE: —¿Por qué?

SO-YEON: —Porque no están robando solamente dinero.

Do-Hyun frunció el ceño.

SO-YEON: —Están preparando algo.

PRÍNCIPE: —¿Qué cosa?

So-Yeon colocó varios documentos sobre la mesa.

Comenzó a compararlos rápidamente.

SO-YEON: —Mire las fechas.

El príncipe se inclinó sobre la mesa.

SO-YEON: —Cada uno corresponde a una zona diferente del reino.

PRÍNCIPE: —¿Y?

SO-YEON: —En todas esas zonas están retirando soldados.

Do-Hyun levantó lentamente la mirada.

SO-YEON: —Y están almacenando comida y armas en secreto.

El príncipe quedó serio.

PRÍNCIPE: —¿Estás diciendo que alguien está preparando una rebelión?

SO-YEON: —No.

Ella señaló otro documento.

SO-YEON: —Estoy diciendo que alguien está preparando una guerra.

Do-Hyun permaneció inmóvil.

Entonces recordó algo.

PRÍNCIPE: —Hace tres meses desapareció un mensajero real.

So-Yeon lo miró.

SO-YEON: —¿Qué llevaba?

PRÍNCIPE: —Una carta dirigida al rey.

SO-YEON: —Entonces probablemente nunca llegó.

El príncipe se acercó a ella.

PRÍNCIPE: —Necesito que trabajes conmigo.

So-Yeon levantó una ceja.

SO-YEON: —Soy su sirvienta.

PRÍNCIPE: —Ya no.

SO-YEON: —¿Entonces qué soy?

Do-Hyun la miró directamente.

PRÍNCIPE: —Mi asesora.

So-Yeon soltó una carcajada.

SO-YEON: —¿Usted cree que voy a aceptar?

PRÍNCIPE: —Te pagaré.

SO-YEON: —No necesito su dinero.

PRÍNCIPE: —Entonces te daré acceso a la biblioteca real.

So-Yeon dejó de sonreír.

El príncipe había encontrado su punto débil.

SO-YEON: —Eso es jugar sucio.

PRÍNCIPE: —Aprendo rápido.

Por primera vez, ambos sonrieron al mismo tiempo.

Pero aquella misma noche, mientras So-Yeon caminaba hacia la biblioteca, escuchó voces detrás de una puerta.

Se detuvo.

Reconoció una de las voces.

Era el ministro.

MINISTRO: —El príncipe ya sospecha.

Otra voz respondió:

HOMBRE: —Entonces debemos actuar antes de que descubra la verdad.

So-Yeon contuvo la respiración.

El ministro continuó:

MINISTRO: —No me preocupa el príncipe.

HOMBRE: —¿Entonces qué te preocupa?

El ministro respondió en voz baja:

MINISTRO: —La muchacha.

So-Yeon abrió los ojos.

MINISTRO: —Ella no debería saber leer.

So-Yeon retrocedió lentamente.

Pero pisó una rama seca.

El ruido se escuchó dentro de la habitación.

Las voces se quedaron en silencio.

So-Yeon comenzó a correr por el pasillo.

Detrás de ella se escucharon pasos.

Y cuando llegó a la biblioteca, alguien la agarró del brazo.

So-Yeon se giró preparada para defenderse.

Era el príncipe.

PRÍNCIPE: —¿Qué estás haciendo aquí?

SO-YEON: —Tenemos un problema.

PRÍNCIPE: —¿Qué problema?

Ella lo miró fijamente.

SO-YEON: —No quieren matarte a ti.

El príncipe quedó inmóvil.

SO-YEON: —Quieren matarme a mí.

Do-Hyun apretó la mandíbula.

Entonces escucharon pasos acercándose por el corredor.

El príncipe tomó la mano de So-Yeon y la llevó rápidamente detrás de una estantería.

Ambos quedaron escondidos, muy cerca el uno del otro.

So-Yeon susurró:

SO-YEON: —¿Por qué me está protegiendo?

Do-Hyun la miró directamente.

PRÍNCIPE: —Porque eres la primera persona que me ha dicho la verdad.

Los pasos se detuvieron justo frente a la biblioteca.

La puerta comenzó a abrirse.

Y antes de que alguien entrara, So-Yeon vio algo que la dejó completamente aterrada.

En la mano del hombre que estaba entrando había un pequeño objeto que ella conocía desde niña.

Era el anillo de su padre.

FIN DE LA PARTE 3

¿Qué relación tiene el padre de So-Yeon con la conspiración del palacio?

¿Y por qué el hombre que posee su anillo está dentro de la biblioteca real?