LA ÚLTIMA HEREDERA

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🌙⚔️ LA ÚLTIMA HEREDERA

Parte 3 — La verdad que su familia enterró durante veinte años

La noche había caído sobre la aldea.

Las últimas luces de las casas comenzaban a apagarse mientras Han Ye-Rin permanecía frente al hombre que acababa de pronunciar aquellas palabras.

“Eso es exactamente lo que tu familia intentó ocultar durante veinte años.”

Ye-Rin no podía apartar la mirada de él.

YE-RIN: —¿Qué quiere decir con mi familia?

El hombre no respondió inmediatamente.

Kang Mu-Jin permanecía a su lado, observándolo con desconfianza.

MU-JIN: —Habla.

El hombre miró al noble.

HOMBRE: —No eres tú quien debería hacer las preguntas.

Mu-Jin dio un paso adelante.

MU-JIN: —Ella está bajo mi protección.

Ye-Rin lo miró sorprendida.

YE-RIN: —Yo nunca dije que necesitara tu protección.

Mu-Jin giró la cabeza hacia ella.

MU-JIN: —Lo sé.

YE-RIN: —Entonces deja de decidir por mí.

El hombre que los observaba sonrió ligeramente.

HOMBRE: —Ahora entiendo.

MU-JIN: —¿Qué entiendes?

HOMBRE: —Por qué ella sobrevivió todos estos años.

Ye-Rin frunció el ceño.

YE-RIN: —¿Sobreviví a qué?

El hombre miró hacia las montañas.

HOMBRE: —A quienes llevan veinte años buscándola.

Ye-Rin sintió un escalofrío.

YE-RIN: —Yo no entiendo nada.

HOMBRE: —Eso es lo que querían.

YE-RIN: —¿Quiénes?

El hombre sacó un pequeño medallón de metal de su ropa.

Ye-Rin lo reconoció inmediatamente.

Era idéntico al pequeño colgante que su madre había escondido durante años.

Sus ojos se abrieron completamente.

YE-RIN: —¿Dónde consiguió eso?

HOMBRE: —Me lo entregó tu padre.

Ye-Rin dejó de respirar por un instante.

YE-RIN: —Mi padre murió cuando yo era niña.

HOMBRE: —Eso fue lo que te dijeron.

Mu-Jin miró al hombre con seriedad.

MU-JIN: —¿Estás diciendo que el padre de Ye-Rin sigue vivo?

El hombre guardó silencio.

YE-RIN: —Respóndeme.

El hombre finalmente la miró.

HOMBRE: —No sé si sigue vivo.

Ye-Rin bajó lentamente la mirada.

HOMBRE: —Pero sé que antes de desaparecer dejó instrucciones para protegerte.

YE-RIN: —¿Por qué?

El hombre se acercó.

HOMBRE: —Porque tú no eres una campesina común.

Ye-Rin negó con la cabeza.

YE-RIN: —Yo nací en esa aldea.

HOMBRE: —Eso es cierto.

YE-RIN: —Mi madre trabajaba todos los días.

HOMBRE: —También es cierto.

YE-RIN: —Entonces, ¿qué soy?

El hombre respondió lentamente.

HOMBRE: —La última descendiente de una familia que gobernó estas tierras antes de que existiera el actual reino.

Ye-Rin soltó una pequeña risa de incredulidad.

YE-RIN: —Eso es imposible.

HOMBRE: —Tu familia renunció al poder para protegerte.

Mu-Jin permaneció en silencio.

Entonces recordó algo que su padre le había dicho años atrás.

Una advertencia que nunca había entendido.

“Si alguna vez encuentras a una joven con un medallón de plata, no intentes conocer su nombre. Aléjate de ella.”

Mu-Jin miró a Ye-Rin.

Comprendió que su padre sabía mucho más de lo que había admitido.

MU-JIN: —Mi padre sabía de esto.

El hombre lo miró.

HOMBRE: —Tu padre fue uno de los hombres encargados de encontrarla.

Ye-Rin miró a Mu-Jin.

YE-RIN: —¿Tu familia me estaba buscando?

Mu-Jin no respondió.

YE-RIN: —Respóndeme.

MU-JIN: —Sí.

Ye-Rin retrocedió.

YE-RIN: —Entonces tú tampoco apareciste por casualidad.

Mu-Jin permaneció serio.

MU-JIN: —No.

YE-RIN: —¿Viniste por mí?

Mu-Jin tardó unos segundos en responder.

MU-JIN: —Al principio.

Ye-Rin sintió una profunda decepción.

YE-RIN: —¿Y ahora?

Mu-Jin la miró directamente.

MU-JIN: —Ahora no quiero entregarte.

YE-RIN: —¿Por qué?

Él respiró profundamente.

MU-JIN: —Porque cuanto más conozco la verdad, menos confío en mi propia familia.

El hombre interrumpió:

HOMBRE: —Deberían irse.

Mu-Jin lo miró.

MU-JIN: —¿Por qué?

HOMBRE: —Porque si los soldados llegan antes del amanecer, ya no habrá ningún lugar seguro para ella.

Ye-Rin apretó el medallón entre sus dedos.

YE-RIN: —No voy a huir.

Mu-Jin la miró sorprendido.

MU-JIN: —¿Qué?

YE-RIN: —Toda mi vida me dijeron que era pobre, insignificante y que debía agradecer cualquier cosa que recibiera.

Levantó la mirada.

YE-RIN: —Ahora descubro que todos me han estado mintiendo.

Su expresión cambió.

YE-RIN: —Quiero saber por qué.

Mu-Jin sonrió ligeramente.

MU-JIN: —Entonces iremos a la capital.

YE-RIN: —¿A la capital?

MU-JIN: —Allí está la respuesta.

El hombre negó con la cabeza.

HOMBRE: —No.

Ambos lo miraron.

HOMBRE: —La respuesta no está en la capital.

Ye-Rin frunció el ceño.

YE-RIN: —Entonces, ¿dónde?

El hombre señaló una antigua montaña situada detrás de la aldea.

HOMBRE: —En el lugar donde nació tu verdadera identidad.

Ye-Rin observó la montaña.

Por primera vez, sintió que aquel lugar le resultaba extrañamente familiar.

De repente, recordó algo de su infancia.

Una canción que su madre solía cantarle antes de dormir.

Una canción que nunca había entendido.

Ye-Rin comenzó a repetir en voz baja las primeras palabras.

El hombre palideció.

HOMBRE: —¿Quién te enseñó esa canción?

YE-RIN: —Mi madre.

El hombre dio un paso atrás.

HOMBRE: —Entonces ella también lo sabía.

Mu-Jin preguntó:

MU-JIN: —¿Qué significa la canción?

El hombre miró a Ye-Rin.

HOMBRE: —Es una antigua promesa de la familia real.

Ye-Rin quedó completamente inmóvil.

YE-RIN: —¿Familia real?

El hombre asintió.

HOMBRE: —Tu familia no perdió el trono.

Pausa.

HOMBRE: —Fue expulsada de él.

Mu-Jin miró a Ye-Rin.

Entonces el hombre añadió:

HOMBRE: —Y el hombre que ordenó aquella expulsión…

Se quedó en silencio.

Ye-Rin esperaba la respuesta.

YE-RIN: —¿Quién fue?

El hombre miró directamente a Mu-Jin.

Mu-Jin comprendió inmediatamente.

Su rostro perdió todo color.

HOMBRE: —Fue tu abuelo.

Mu-Jin quedó paralizado.

Ye-Rin lo miró.

Durante unos segundos ninguno de los dos habló.

Entonces, desde lo alto de la montaña, sonó una antigua campana.

Una vez.

Dos veces.

Y una tercera.

El hombre miró hacia la montaña con preocupación.

HOMBRE: —Demasiado tarde.

YE-RIN: —¿Qué sucede?

El hombre respondió:

HOMBRE: —Alguien acaba de descubrir que la heredera sigue viva.

Mu-Jin tomó su espada.

Ye-Rin sostuvo el medallón con fuerza.

Y desde la oscuridad del camino comenzaron a escucharse decenas de pasos acercándose a la aldea.

Ye-Rin miró a Mu-Jin.

YE-RIN: —¿Cuántos son?

Mu-Jin escuchó durante unos segundos.

MU-JIN: —Demasiados.

Ye-Rin respiró profundamente.

YE-RIN: —Entonces será mejor que descubramos quién soy antes de que ellos lo descubran por nosotros.

Mu-Jin la miró y sonrió.

MU-JIN: —Ahora sí estás hablando como una heredera.

Ye-Rin lo miró con firmeza.

YE-RIN: —No.

YE-RIN: —Estoy hablando como la mujer que pasó toda su vida siendo subestimada.

Los pasos se acercaron.

Mu-Jin se colocó a su lado.

La cámara se aleja lentamente mientras ambos observan la oscuridad.

FIN DE LA PARTE 3

¿Quién es realmente Han Ye-Rin?

¿Por qué su familia fue expulsada del trono?

¿Y qué ocurrirá cuando Ye-Rin descubra toda la verdad sobre la familia de Mu-Jin?