LA CAMPESINA QUE SE BURLÓ DEL PRÍNCIPE… Y AHORA DEBE RESPONDER ANTE ÉL — PARTE 2

LA CAMPESINA QUE SE BURLÓ DEL PRÍNCIPE… Y AHORA DEBE RESPONDER ANTE ÉL — PARTE 2

LA CAMPESINA QUE SE BURLÓ DEL PRÍNCIPE

Lo derribó frente a todos… sin saber que acababa de desafiar al hombre más poderoso del reino


Durante años, Han Mi-Ran había aprendido que los hombres poderosos solían hablar demasiado y escuchar demasiado poco.
Por eso, cuando aquel misterioso noble apareció en la plaza del pueblo intentando detener a unos soldados abusivos,
ella no tuvo miedo de enfrentarlo.

Lo que Mi-Ran no sabía era que aquel hombre no era un simple noble.
Era Do-Hyun, el príncipe heredero del reino, quien había abandonado temporalmente el palacio para investigar en secreto
los abusos que estaban cometiendo algunos soldados contra los campesinos.

Pero el encuentro entre ambos había comenzado de la peor manera posible.

El hombre que cayó ante una campesina

Frente a todos los habitantes de la aldea, Do-Hyun había intentado imponer su autoridad.
Mi-Ran, convencida de que solamente era otro noble arrogante, no se dejó intimidar.

Cuando él intentó sujetarla del brazo, ella aprovechó su propio movimiento para hacerlo perder el equilibrio.
En cuestión de segundos, el orgulloso noble terminó en el suelo mientras los campesinos observaban en completo silencio.

Mi-Ran lo miró desde arriba y pronunció unas palabras que ninguno de los presentes olvidaría:

“Si peleas así, jamás podrás proteger este reino.”

Lo que ella no imaginaba era que acababa de darle una lección al mismo hombre que algún día tendría que proteger aquel reino.

La verdad salió a la luz

Después de la caída, uno de los soldados corrió hacia él y se arrodilló.

—¡Mi señor! ¿Se encuentra bien?

Mi-Ran se quedó inmóvil.

Miró al soldado.
Luego miró al hombre que acababa de derribar.

—¿Mi señor? —preguntó confundida.

Do-Hyun se levantó lentamente y sacudió el polvo de su ropa.
Su orgullo había sido golpeado, pero en sus ojos había aparecido algo diferente.

Curiosidad.

Él había conocido a cientos de personas que temblaban al escuchar su título.
Pero aquella campesina acababa de enfrentarlo sin saber quién era.

Entonces otro soldado se arrodilló.

“¡Su Alteza!”

El rostro de Mi-Ran cambió por completo.

—¿Tú… eres el príncipe?

Do-Hyun la observó durante unos segundos.

En lugar de enfadarse, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Ahora dime… ¿vas a seguir enseñándome a pelear?

Mi-Ran no supo qué responder.

El castigo que nadie esperaba

Poco después, Do-Hyun descubrió algo todavía más grave.

Los soldados que estaban cobrando dinero a los campesinos no tenían autorización para hacerlo.
Habían estado utilizando el nombre de la corona para quedarse con parte de las cosechas y el dinero de las familias más pobres.

Do-Hyun ordenó que devolvieran todo lo que habían confiscado.

Los campesinos comenzaron a recuperar sus alimentos, sus monedas y sus pertenencias.
Algunos no podían creer que el príncipe hubiera viajado personalmente hasta aquella pequeña aldea para descubrir la verdad.

Pero Mi-Ran seguía observándolo con desconfianza.

—Entonces todo este tiempo estabas investigando a tus propios soldados.

—Sí.

—Y yo te derribé delante de todo el pueblo.

Do-Hyun levantó una ceja.

—También.

Mi-Ran bajó la mirada por un instante.

—Lo siento, Su Alteza.

Do-Hyun negó lentamente con la cabeza.

—No vuelvas a disculparte por decir la verdad.

Aquella respuesta sorprendió a Mi-Ran.

Una propuesta inesperada

Antes de marcharse, Do-Hyun volvió a mirar hacia los campos.

Había visto cómo los campesinos trabajaban desde antes del amanecer.
Había visto sus casas, sus cosechas y las dificultades que enfrentaban.
Pero también había visto algo que no esperaba encontrar.

Mi-Ran conocía perfectamente las necesidades de aquella gente.

—Necesito alguien que conozca este pueblo mejor que mis funcionarios —dijo Do-Hyun.

Mi-Ran frunció el ceño.

—¿Y qué tiene que ver eso conmigo?

—Quiero que vengas al palacio.

Ella soltó una pequeña risa.

—¿Al palacio? ¿Para qué?

Do-Hyun respondió con absoluta seriedad:

“Para enseñarme cómo vive realmente mi pueblo.”

Mi-Ran se quedó en silencio.

Jamás había imaginado entrar al palacio.
Mucho menos hacerlo por invitación del príncipe al que acababa de derribar frente a toda una aldea.

Pero alguien estaba observando

Mientras Do-Hyun y Mi-Ran hablaban, un hombre permanecía escondido detrás de un carro de madera.

Vestía como un comerciante común, pero llevaba un pequeño símbolo bordado en el interior de su manga.

Había estado siguiendo al príncipe desde que abandonó la capital.

Y había escuchado toda la conversación.

Cuando Do-Hyun finalmente subió a su caballo, el desconocido esperó hasta que el grupo comenzó a alejarse.
Entonces sacó un pequeño mensaje doblado de su túnica.

En él solamente había una frase:

“El príncipe descubrió quién está detrás de los abusos.”

El hombre apretó el mensaje entre sus dedos.

—Entonces tendremos que silenciarlo antes de que llegue a la capital.

El viaje que cambiaría sus vidas

Al día siguiente, Mi-Ran abandonó por primera vez su aldea.

Viajaba junto al príncipe, todavía sin saber qué esperaba encontrar en el palacio.

Do-Hyun, por su parte, comenzaba a comprender que aquella campesina no era una mujer común.
Su valentía, su habilidad para luchar y la manera en que hablaba sin miedo a nadie escondían algo.

En mitad del camino, Do-Hyun finalmente decidió preguntárselo.

—Mi-Ran… ¿quién te enseñó a pelear así?

Ella guardó silencio.

Después de unos segundos, respondió:

—Mi padre.

Do-Hyun la miró sorprendido.

—¿Y dónde está él?

Mi-Ran bajó la mirada.

—Murió hace diez años.

Do-Hyun no volvió a preguntar.

Sin embargo, aquella noche, mientras descansaban cerca de un viejo bosque, uno de sus soldados encontró algo extraño.

Una insignia antigua enterrada entre las raíces de un árbol.

El soldado la llevó inmediatamente hasta el príncipe.

Do-Hyun observó el símbolo y perdió el color del rostro.

Era una insignia utilizada por un antiguo comandante de la guardia real.

Un comandante que, según los registros del reino, había muerto hacía diez años.

Do-Hyun levantó lentamente la mirada hacia Mi-Ran.

Entonces comprendió que quizá su encuentro con aquella campesina no había sido una casualidad.

🔥 CONTINUARÁ…