🥀 EL PRÍNCIPE QUE PROMETIÓ CASARSE CON UNA CAMPESINA… Y DESCUBRIÓ LA ORDEN DE SU PADRE — PARTE 2″,

🥀 EL PRÍNCIPE QUE PROMETIÓ CASARSE CON UNA CAMPESINA… Y DESCUBRIÓ LA ORDEN DE SU PADRE — PARTE 2″,

🥀 EL PRÍNCIPE QUE PROMETIÓ CASARSE CON UNA CAMPESINA… PERO SU PADRE OCULTABA UN SECRETO — PARTE 3

Él estaba dispuesto a enfrentarse al reino por amor… hasta descubrir por qué el rey quería destruir a su familia.


La orden del rey

Lee Hwan permaneció inmóvil frente a su padre. Las palabras del rey habían dejado de sonar como una simple prohibición.
Había algo más detrás de aquella orden.

—La mujer que amas nunca podrá ser tu esposa —repitió el rey Lee Gyeom.

El príncipe apretó los puños.

—¿Por qué?

El rey evitó responder.

—Porque hay personas que nacen para estar por encima de otras.

Lee Hwan negó lentamente con la cabeza.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que necesitas.

El príncipe dio un paso hacia él.

—Si has ordenado que hagan daño a So-Yeon, quiero escucharlo de tus propios labios.

El rostro del rey cambió.

—No entiendes lo que estás defendiendo.

—Entonces explícamelo.

El rey guardó silencio durante unos segundos.

Finalmente, dijo algo que hizo que el príncipe se quedara completamente paralizado.

—Esa campesina no pertenece a una familia común.

Una verdad enterrada

Mientras tanto, en la pequeña casa del pueblo, So-Yeon permanecía junto a su padre.
El capitán real había dejado el documento sobre la mesa, pero todavía no había ordenado llevarse a nadie.

So-Yeon miró a su padre.

—Padre… ¿qué significa todo esto?

El hombre bajó la mirada.

Durante años había protegido un secreto que juró llevarse a la tumba.

—Hay cosas que hice para mantenerte con vida.

—¿De qué estás hablando?

Su padre respiró profundamente.

—Tu madre no murió como te conté.

So-Yeon quedó en silencio.

—¿Qué dijiste?

—Tu madre pertenecía a una familia que el rey destruyó hace muchos años.

So-Yeon retrocedió lentamente.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

—Porque si descubrían quién eras, vendrían por ti.

En ese instante, el capitán real levantó la mirada.

—Ahora ya lo saben.

El verdadero motivo

En el palacio, Lee Hwan descubrió que su padre había guardado durante décadas un registro secreto.
En él aparecía el nombre de la familia de So-Yeon.

Pero había algo todavía más sorprendente.

El último miembro legítimo de aquella familia había desaparecido durante una noche de rebelión.

Y el nombre de su hija aparecía escrito al final del documento.

Han So-Yeon.

Lee Hwan levantó la cabeza.

—¿Mi padre lleva todos estos años buscándola?

El viejo consejero asintió.

—No quiere matarla solamente porque sea una campesina.

—Entonces, ¿por qué?

El consejero respondió en voz baja:

—Porque si ella demuestra quién es realmente, el trono podría dejar de pertenecer a tu padre.

El príncipe toma una decisión

Lee Hwan comprendió finalmente la razón por la que su padre había intentado separar aquella relación.
So-Yeon no era una amenaza por su pobreza.

Era una amenaza porque existía un antiguo derecho de sangre que podía cambiar el futuro del reino.

El príncipe salió del palacio sin permiso.

Montó su caballo y cabalgó hacia el pueblo mientras la noche cubría los campos.

Al llegar, encontró soldados alrededor de la casa.

—¡Apartaos! —ordenó.

El capitán se giró.

—Alteza, no puedo obedecerle.

Lee Hwan bajó del caballo.

—Entonces tendrás que detenerme.

El capitán desenfundó lentamente su espada.

—No quiero luchar contra usted.

—Yo tampoco.

El príncipe miró hacia la casa.

—Pero no permitiré que se lleven a la mujer que amo.

El capitán atacó.

Lee Hwan esquivó el primer golpe y bloqueó el segundo.
Los dos combatieron en el camino de tierra mientras los soldados observaban.

So-Yeon salió de la casa y gritó:

—¡Lee Hwan!

El príncipe la miró apenas un segundo.

Ese instante fue suficiente para que el capitán intentara desarmarlo.

Lee Hwan reaccionó rápidamente, giró sobre sí mismo y derribó la espada del capitán.

Nadie resultó herido de gravedad.

La confesión de So-Yeon

So-Yeon corrió hacia él.

—No debiste venir.

Lee Hwan la tomó de las manos.

—Me prometí que te protegería.

Ella comenzó a llorar.

—Mi padre me contó la verdad.

El príncipe quedó en silencio.

—¿Sabes quién soy? —preguntó ella.

—Sí.

—Entonces sabes que tu padre nunca permitirá que estemos juntos.

Lee Hwan la miró fijamente.

—No me importa.

So-Yeon negó con la cabeza.

—Debería importarte. Si te quedas conmigo, perderás tu posición. Tal vez incluso el trono.

El príncipe sonrió con tristeza.

—Entonces que se quede el trono.

So-Yeon lo miró sorprendida.

—¿Qué?

—Yo te elegí antes de saber quién eras.

Hizo una pausa.

—Y ahora que sé quién eres… te elegiría otra vez.

Pero el rey ya había preparado su siguiente movimiento

A kilómetros de allí, el rey Lee Gyeom recibió un mensaje.

El príncipe había escapado del palacio.

La familia de So-Yeon seguía con vida.

Y el secreto que llevaba décadas ocultando estaba a punto de salir a la luz.

El rey cerró los ojos.

—Entonces no me dejan otra opción.

El consejero preguntó:

—¿Qué hará, majestad?

El rey abrió lentamente los ojos.

—Haré que mi propio hijo crea que ella lo traicionó.

Mientras tanto, sin saberlo, So-Yeon observaba al príncipe desde la puerta de su casa.
Ella había recuperado la esperanza.

Pero aquella misma noche, un mensajero llegó con una carta sellada con el símbolo real.

Lee Hwan rompió el sello.

Leyó la primera línea.

Su rostro cambió completamente.

So-Yeon se acercó.

—¿Qué dice?

El príncipe levantó lentamente la mirada hacia ella.

—Dice que si quiero salvarte… tengo que casarme con otra mujer.

So-Yeon quedó paralizada.

Y en algún lugar del palacio, el rey sonreía.

🔥 CONTINUARÁ…