“EL NIÑO QUE QUERÍA ENCONTRAR A SU MAMÁ — PARTE 2”,

“EL NIÑO QUE QUERÍA ENCONTRAR A SU MAMÁ — PARTE 2”,

 

EL NIÑO QUE QUERÍA ENCONTRAR A SU MAMÁ — PARTE 3

La madre que nunca dejó de buscarlo

La mujer permaneció escondida entre los árboles mientras observaba cómo Min-Ho abrazaba al enorme guerrero.

Habían pasado siete años desde la última vez que había podido sostener a su hijo entre sus brazos.

Pero reconocería aquel pequeño rostro en cualquier lugar.

—Min-Ho… —susurró.

El niño levantó ligeramente la cabeza.

—¿Escuchaste eso? —preguntó.

Kang Tae-Ho miró inmediatamente hacia los árboles.

Su instinto de guerrero se activó.

—Quédate detrás de mí.

Min-Ho obedeció, aunque continuaba mirando hacia el bosque.

Entre las sombras apareció lentamente la mujer.

Su rostro estaba cubierto parcialmente por la capucha.

—No se acerque —advirtió Tae-Ho, colocando una mano sobre su espada.

La mujer se detuvo.

—No quiero hacerles daño.

—Entonces dime quién eres.

La mujer miró a Min-Ho.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Soy alguien que lo ha buscado durante años.

Min-Ho dio un paso hacia ella.

—¿Conocías a mi mamá?

La mujer cerró los ojos durante unos segundos.

—Sí.

—¿Dónde está?

La mujer abrió lentamente los ojos.

—Tu madre nunca murió.

Min-Ho se quedó completamente inmóvil.

—Entonces… ¿por qué nunca volvió?

La mujer miró hacia Tae-Ho.

—Porque la obligaron a desaparecer.

El guerrero dio un paso adelante.

—¿Quién?

Antes de que pudiera responder, se escuchó el sonido de varios caballos acercándose por el camino.

La expresión de la mujer cambió inmediatamente.

—Ya vienen.

—¿Quiénes? —preguntó Tae-Ho.

—Los hombres que llevan años intentando encontrarla.

Tae-Ho desenvainó su espada.

—Min-Ho, detrás de mí.

La mujer corrió hacia ellos.

Pero en lugar de escapar, tomó la mano del niño.

Min-Ho la miró confundido.

Entonces vio algo que llevaba oculto bajo la manga.

Era un pequeño brazalete de tela azul.

El mismo que su madre llevaba el día que desapareció.

Los ojos de Min-Ho se llenaron de lágrimas.

—¿De dónde sacaste eso?

La mujer comenzó a llorar.

Se quitó lentamente la capucha.

Min-Ho la observó durante unos segundos.

Ella extendió una mano temblorosa.

—Porque tu madre me pidió que te protegiera hasta que pudiera volver por ti.

Min-Ho respiró profundamente.

—¿Entonces tú sabes dónde está?

La mujer asintió.

—Sí.

—¿Dónde?

La mujer miró hacia las montañas.

—En la fortaleza del norte.

Tae-Ho frunció el ceño.

—Esa fortaleza fue abandonada hace años.

La mujer negó con la cabeza.

—Eso es lo que todos creen.

Un ruido de espadas chocando se escuchó a lo lejos.

Los soldados estaban cada vez más cerca.

Tae-Ho tomó a Min-Ho y lo colocó detrás de él.

—Nos vamos ahora.

Min-Ho miró una última vez a la mujer.

—¿Mi mamá realmente está allí?

La mujer respondió con lágrimas en los ojos:

—Ella lleva siete años esperando que alguien la encuentre.

Min-Ho apretó los puños.

Por primera vez, ya no preguntó si su madre estaba en el cielo.

Ahora sabía que estaba viva.

Y que alguien la estaba esperando.

Kang Tae-Ho miró las montañas mientras preparaba su caballo.

—Entonces iremos a buscarla.

Min-Ho subió detrás de él.

El caballo comenzó a avanzar por el camino.

Pero, mientras se alejaban, la mujer permaneció mirando hacia la fortaleza.

Sabía algo que todavía no se había atrevido a contarles.

La madre de Min-Ho no estaba prisionera.

Era ella quien estaba protegiendo la fortaleza.

Y si Tae-Ho lograba llegar hasta allí…

descubriría por qué la madre de Min-Ho había tenido que desaparecer durante siete años.

FIN DE LA PARTE 3