LA TRAICIÓN QUE LO DESTRUYÓ TODO”,

LA TRAICIÓN QUE LO DESTRUYÓ TODO”,

 

LA TRAICIÓN DE FRESA

Parte 2 — El secreto que Mango todavía no conoce

La puerta del apartamento se cerró con fuerza detrás de Mango.

Durante unos segundos, nadie se movió.

Fresa permaneció frente a la puerta, completamente paralizada, mirando el lugar por donde él acababa de salir. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y su respiración era cada vez más rápida.

Había intentado detenerlo.

Había intentado explicarse.

Pero Mango ya no quería escucharla.

Para él, la imagen que había visto era suficiente.

Fresa junto a Banana.

En su propia casa.

En el lugar donde durante meses habían construido su relación.

Fresa se llevó las manos al rostro.

Fresa: —Mango… yo no quería que lo vieras así.

Banana se levantó lentamente del sofá.

Se acomodó la camisa y miró hacia la puerta.

Banana: —Déjalo ir.

Fresa se giró inmediatamente hacia él.

Fresa: —¡Cállate!

Banana levantó una ceja.

Banana: —¿Qué?
Fresa: —¡Todo esto es culpa tuya!

Banana soltó una pequeña risa.

Banana: —No. Esto es culpa de ustedes dos.

Fresa lo miró confundida.

Fresa: —¿De nosotros?
Banana: —Sí. Tú llevabas semanas diciendo que ya no soportabas seguir mintiéndole.

Fresa se quedó en silencio.

Banana se acercó.

Banana: —Y ahora que finalmente te descubrió, ¿quieres hacerme responsable?

Fresa negó con la cabeza.

Fresa: —Tú no entiendes.
Banana: —Entonces explícame.

Fresa miró nuevamente hacia la puerta.

Fresa: —Mango no puede saber la verdadera razón.

Banana dejó de sonreír.

Banana: —¿Todavía sigues pensando ocultárselo?
Fresa: —Sí.
Banana: —Después de todo lo que pasó…
Fresa: —¡Precisamente por eso!

Fresa se acercó a Banana y bajó la voz.

Fresa: —Si Mango descubre por qué estoy contigo, nunca me perdonará.

Banana la observó durante varios segundos.

Banana: —Ya te perdió.

Fresa sintió un golpe emocional.

Fresa: —No.
Banana: —Sí.
Fresa: —Todavía puedo recuperarlo.

Banana negó lentamente con la cabeza.

Banana: —Después de esta noche, nada volverá a ser igual.

Mientras tanto, varias calles más adelante, Mango caminaba solo.

No sabía hacia dónde iba.

Solo sabía que necesitaba alejarse.

La noche estaba tranquila, pero dentro de su cabeza todo era un caos.

Recordaba las palabras de Fresa.

Recordaba la sonrisa de Banana.

Recordaba el momento exacto en que abrió la puerta.

Y, sobre todo, recordaba una frase.

“¡Mango, espera! ¡No es lo que parece!”

Mango apretó los puños.

Mango: —Siempre dicen eso cuando ya los descubrieron.

Se detuvo frente a una pequeña cafetería.

Su teléfono comenzó a vibrar.

Era Fresa.

Mango miró la pantalla.

Una llamada.

Luego otra.

Después otra.

Mango no respondió.

Finalmente, recibió un mensaje.

“Por favor, escúchame. Hay algo que no sabes.”

Mango leyó el mensaje varias veces.

Su primera reacción fue borrar la conversación.

Pero algo lo detuvo.

Había algo extraño en esas palabras.

No decía “perdóname”.

No decía “te amo”.

Decía:

“Hay algo que no sabes.”

Mango levantó lentamente la mirada.

Mango: —¿Qué demonios significa eso?

Volvió a mirar el teléfono.

Antes de que pudiera responder, apareció otro mensaje.

“Pregúntale a Banana quién es realmente.”

Mango quedó completamente inmóvil.

Algo no encajaba.

Si Fresa realmente lo había engañado, ¿por qué le estaba diciendo que investigara a Banana?

Mango comenzó a recordar detalles.

Banana parecía conocer demasiadas cosas.

La forma en que hablaba.

La seguridad con la que lo provocó.

Y aquella frase:

“Ella ya no te quiere. Supéralo.”

Mango sintió una extraña sospecha.

Mango: —¿Quién eres tú realmente, Banana?

Decidió regresar.

Pero no directamente al apartamento.

Primero quería descubrir la verdad.

Mientras tanto, dentro del apartamento, Fresa había comenzado a buscar desesperadamente algo entre los cajones.

Banana la observaba.

Banana: —¿Qué estás buscando?
Fresa: —La fotografía.
Banana: —¿Qué fotografía?

Fresa lo miró.

Fresa: —La que demuestra que tú y yo nos conocíamos antes de que Mango apareciera.

Banana se quedó callado.

Banana: —Esa fotografía ya no existe.

Fresa dejó de buscar.

Fresa: —¿Qué hiciste?
Banana: —La destruí.
Fresa: —¡¿Por qué?!
Banana: —Porque si Mango la encontraba, descubriría todo.

Fresa se quedó mirando fijamente a Banana.

Fresa: —Tú dijiste que nadie podía descubrirlo.
Banana: —Y nadie lo habría descubierto si Mango no hubiera llegado hoy.

Fresa dio un paso atrás.

Fresa: —¿Qué estás planeando?

Banana sonrió.

Banana: —Nada que no sea necesario.
Fresa: —No.
Banana: —¿No qué?
Fresa: —No voy a permitir que le hagas daño.

Banana se acercó lentamente.

Banana: —¿Todavía te importa?

Fresa no respondió.

Su silencio fue suficiente.

Banana apretó la mandíbula.

Banana: —Entonces tenemos un problema.

En ese mismo momento, alguien llamó a la puerta.

Tres golpes.

Toc.

Toc.

Toc.

Fresa y Banana se miraron.

Fresa: —¿Quién es?

No hubo respuesta.

Volvieron a tocar.

Esta vez más fuerte.

Banana se acercó a la puerta.

Fresa: —No abras.
Banana: —¿Por qué?
Fresa: —Porque podría ser Mango.

Banana sonrió.

Banana: —Entonces será mejor que averigüemos qué quiere.

Abrió la puerta.

Pero no había nadie.

Solo había un pequeño sobre negro en el suelo.

Banana lo recogió.

En la parte frontal aparecía escrito un nombre.

MANGO

Banana abrió el sobre.

Dentro había una fotografía.

Su expresión cambió inmediatamente.

Fresa se acercó.

Fresa: —¿Qué es?

Banana no respondió.

Fresa le quitó la fotografía de las manos.

Al verla, se llevó una mano a la boca.

Era una fotografía antigua.

En ella aparecían Banana y Fresa.

Pero no estaban solos.

Había una tercera fruta.

Mango.

Los tres aparecían juntos muchos años atrás.

Y detrás de ellos había un lugar que Fresa reconoció inmediatamente.

Fresa: —No…
Banana: —Sí.
Fresa: —Mango ya estuvo allí.
Banana: —Exactamente.

Fresa miró la fotografía con desesperación.

Fresa: —Pero él no recuerda nada.
Banana: —Eso creíamos.

De repente, el teléfono de Fresa comenzó a sonar.

Número desconocido.

Fresa respondió.

Fresa: —¿Hola?

Al otro lado de la llamada se escuchó una voz distorsionada.

Voz desconocida: —Mango ya sabe que le están mintiendo.

Fresa se quedó congelada.

Fresa: —¿Quién eres?
Voz desconocida: —La persona que conoce toda la historia.
Fresa: —¿Qué quieres?
Voz desconocida: —Que dejen de mentirle.

La llamada terminó.

Fresa miró lentamente a Banana.

Fresa: —Tenemos que encontrar a Mango.

Banana negó con la cabeza.

Banana: —No.
Fresa: —¿Qué?
Banana: —Tenemos que encontrarlo antes que esa persona.

Mientras tanto, a varios kilómetros de allí, Mango se encontraba frente a una antigua casa abandonada.

Había recibido una ubicación en un mensaje anónimo.

No sabía quién se la había enviado.

Pero la dirección le resultaba familiar.

Mango miró la vieja puerta.

Su corazón comenzó a acelerarse.

Mango: —Yo conozco este lugar…

Entró.

La casa estaba completamente vacía.

En el centro de la sala había una mesa.

Sobre la mesa había una caja.

Mango la abrió.

Dentro había fotografías.

Cartas.

Y una pequeña llave.

Mango tomó la primera fotografía.

Su rostro cambió.

Era él.

Mucho más joven.

Junto a Fresa.

Y Banana estaba detrás de ellos.

Pero había algo todavía más extraño.

En la parte posterior de la fotografía había una fecha.

Y una frase escrita a mano.

“EL DÍA QUE MANGO OLVIDÓ TODO.”

Mango sintió que sus manos comenzaban a temblar.

Mango: —¿Qué me pasó?

Entonces escuchó pasos detrás de él.

Se giró lentamente.

Una figura estaba parada en la entrada.

Mango retrocedió.

Mango: —¿Quién eres?

La figura avanzó lentamente hacia la luz.

Mango levantó la fotografía.

Sus ojos se abrieron completamente.

Reconocía a esa persona.

La había visto antes.

Pero no podía entender qué hacía allí.

Mango: —Tú…

La figura lo miró fijamente.

Figura misteriosa: —Por fin recordaste.

Mango dio un paso atrás.

Mango: —¿Recordar qué?

La figura señaló la fotografía.

Figura misteriosa: —Que Fresa no fue la primera persona que te traicionó.

Mango quedó completamente inmóvil.

La figura continuó:

Figura misteriosa: —Y Banana tampoco es tu verdadero enemigo.

Mango miró nuevamente la fotografía.

Entonces la figura pronunció las palabras que cambiarían completamente la historia.

“Tu verdadero enemigo está mucho más cerca de lo que imaginas.”

CONTINUARÁ…

Mango todavía cree que todo comenzó con la traición de Fresa, pero acaba de descubrir que existe una historia mucho más antigua entre él, Fresa y Banana. Una historia que él mismo olvidó por completo.

Mientras Fresa y Banana intentan encontrarlo antes de que descubra toda la verdad, una persona misteriosa acaba de revelar que el engaño que destruyó su relación solamente era una pequeña parte de algo mucho más grande.

Y ahora Mango tendrá que descubrir quién le hizo olvidar lo que realmente ocurrió aquella noche.