⚔️ LA CAMPESINA CONTRA LOS CINCO CAMPEONES

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SEGUNDA PARTE — EL ESTILO DEL GUERRERO DESAPARECIDO


La arena quedó completamente en silencio.

Seo-Hwa permanecía en el centro del terreno con la espada de entrenamiento en una mano. Frente a ella, el segundo campeón continuaba observándola con una mezcla de miedo y desconcierto.

Los otros tres campeones ya no se burlaban.

El noble Kang Mu-Jin, sentado en la plataforma principal, se inclinó hacia delante.

NOBLE KANG MU-JIN:
—¿Qué significa eso?

El segundo campeón no apartó los ojos de Seo-Hwa.

SEGUNDO CAMPEÓN:
—Ese movimiento… lo vi una sola vez.

Uno de los guerreros detrás de él dio un paso hacia delante.

TERCER CAMPEÓN:
—¿Dónde?

El segundo campeón respondió en voz baja.

SEGUNDO CAMPEÓN:
—Hace veinte años. Cuando desapareció el guerrero que nadie pudo derrotar.

Un murmullo recorrió toda la arena.

Seo-Hwa permaneció tranquila.

NOBLE KANG MU-JIN:
—¡Pregúntale quién le enseñó!

El segundo campeón miró directamente a Seo-Hwa.

SEGUNDO CAMPEÓN:
—¿Quién te enseñó ese estilo?

Seo-Hwa bajó lentamente la espada.

SEO-HWA:
—Un hombre que vivía solo en las montañas.

El noble se puso de pie inmediatamente.

NOBLE KANG MU-JIN:
—¿Cómo se llamaba?

Seo-Hwa lo miró directamente.

SEO-HWA:
—Nunca me dijo su nombre.

El noble apretó los puños.

Entonces hizo una señal con la mano.

El tercer campeón entró en la arena.

Era más alto y llevaba una espada de entrenamiento mucho más pesada.

TERCER CAMPEÓN:
—No importa quién fue tu maestro.

Levantó su espada.

TERCER CAMPEÓN:
—Aquí demostrarás si realmente mereces ese estilo.

El combate comenzó.

El tercer campeón atacó con fuerza.

Seo-Hwa bloqueó el primer golpe, retrocedió dos pasos y evitó el segundo por muy poco.

El tercer ataque golpeó el suelo y levantó una nube de polvo.

Seo-Hwa desapareció momentáneamente detrás de la nube.

El campeón giró buscando su posición.

Seo-Hwa salió de la nube por el costado, bloqueó su brazo y utilizó su propio impulso para hacerlo perder el equilibrio.

El guerrero cayó de rodillas.

Seo-Hwa colocó la espada de entrenamiento junto a su hombro.

SEO-HWA:
—No necesito demostrar nada.

El tercer campeón golpeó el suelo con frustración.

El público comenzó a gritar.

Dos campeones habían caído.

El noble ya no parecía divertido.

Miró a los dos últimos guerreros.

NOBLE KANG MU-JIN:
—Los dos.

Los dos últimos campeones se miraron.

Luego entraron juntos a la arena.

Seo-Hwa observó a ambos.

SEO-HWA:
—¿Ahora son dos?

CUARTO CAMPEÓN:
—Ya no es un torneo.

QUINTO CAMPEÓN:
—Ahora queremos saber quién eres.

Seo-Hwa sostuvo la espada con ambas manos.

Su expresión cambió por primera vez.

Los dos campeones atacaron simultáneamente.

Seo-Hwa bloqueó al primero, giró y evitó el segundo ataque.

Los tres comenzaron a moverse rápidamente por la arena.

Espadas chocando.

Polvo levantándose.

El público retrocediendo de emoción.

De repente, el quinto campeón consiguió golpear la manga de Seo-Hwa.

La tela se rasgó ligeramente.

Seo-Hwa miró su brazo.

Debajo de la tela apareció una pequeña marca antigua en su piel.

El cuarto campeón quedó completamente inmóvil.

CUARTO CAMPEÓN:
—Esa marca…

El quinto campeón bajó lentamente su espada.

QUINTO CAMPEÓN:
—Es imposible.

El noble se acercó al borde de la plataforma.

NOBLE KANG MU-JIN:
—¿Qué están viendo?

El cuarto campeón miró a Seo-Hwa con verdadero temor.

CUARTO CAMPEÓN:
—Esa marca pertenecía al guerrero desaparecido.

Seo-Hwa quedó confundida.

SEO-HWA:
—¿Qué guerrero?

Nadie respondió.

Entonces el noble miró fijamente la marca.

Su rostro cambió por completo.

NOBLE KANG MU-JIN:
—Detengan el torneo.

Los guardias comenzaron a cerrar las puertas de la arena.

Seo-Hwa miró alrededor.

El público ya no estaba celebrando.

Todos observaban a la campesina con miedo.

El noble descendió lentamente de su plataforma.

NOBLE KANG MU-JIN:
—Llévenla al palacio.

Seo-Hwa retrocedió un paso.

SEO-HWA:
—¿Por qué?

El noble se detuvo frente a ella.

NOBLE KANG MU-JIN:
—Porque si eres quien creo que eres…

Hizo una pausa.

NOBLE KANG MU-JIN:
—Entonces el hombre que desapareció hace veinte años podría seguir vivo.

Seo-Hwa levantó lentamente la mirada.

Por primera vez, pareció reconocer algo en sus palabras.

El hombre de las montañas.

El hombre que nunca quiso decirle su nombre.

El hombre que le había enseñado aquel estilo.

Quizás no había desaparecido.

Quizás llevaba veinte años esperando que ella llegara a ese torneo.

🔥 CONTINUARÁ…