🥀 EL CAMPESINO QUE SE ENAMORÓ DE LA PRINCESA EQUIVOCADA
Parte 3 — El amor que llegó demasiado tarde
El estandarte real avanzaba lentamente por el camino mientras los caballos levantaban
nubes de polvo.
Kim Do-Yun permaneció inmóvil.
Había visto aquel símbolo desde niño. Era el emblema de la familia real.
Pero lo que realmente lo desconcertaba era la expresión de la joven que estaba frente a él.
Yoon-Seol ya no podía seguir escondiéndolo.
—Do-Yun…
Él la miró.
—Dime la verdad.
Ella bajó la mirada.
—Mi nombre no es Seo-Rin.
El joven sintió que algo dentro de él se rompía.
—Entonces… ¿quién eres?
Yoon-Seol respiró profundamente.
—Soy Yoon-Seol, hija del rey.
Do-Yun retrocedió un paso.
De repente comprendió cada detalle que antes le había parecido extraño.
Sus manos demasiado delicadas.
La forma en que hablaba.
La manera en que los soldados la buscaban.
Y aquella mirada que siempre parecía esconder una vida completamente diferente.
El silencio después de la verdad
—¿Una princesa? —preguntó él.
Yoon-Seol asintió lentamente.
—Escapé porque iban a obligarme a casarme.
Do-Yun apretó las manos.
—¿Con quién?
Ella tardó unos segundos en responder.
—Con el hijo de un poderoso ministro.
Do-Yun sintió que el mundo que había imaginado junto a ella desaparecía.
Durante aquellos días había pensado que aquella muchacha podía quedarse a su lado.
Había imaginado una pequeña casa, un campo propio y una vida sencilla.
Pero ella pertenecía a un mundo al que él jamás podría entrar.
—¿Ya está decidido? —preguntó.
—Sí.
—¿Y tú quieres casarte con él?
Los ojos de Yoon-Seol se llenaron de lágrimas.
—No.
—Entonces no vuelvas al palacio.
Ella sonrió con tristeza.
—No es tan fácil.
—Para mí sí lo sería.
Do-Yun dio un paso hacia ella.
—Yo dejaría todo por ti.
Yoon-Seol cerró los ojos.
—Ese es precisamente el problema.
El regreso al palacio
Los guardias finalmente encontraron a la princesa.
Yoon-Seol tuvo que regresar al palacio.
Antes de subir al carruaje, se volvió hacia Do-Yun.
Quería decirle que lo amaba.
Pero había demasiados soldados observándolos.
Solo pudo susurrar:
—No me olvides.
Do-Yun permaneció en silencio mientras el carruaje se alejaba.
Esa noche tomó una decisión.
Si la princesa estaba condenada a casarse con otro hombre, al menos quería verla una última
vez.
Así que abandonó el pueblo.
Y por primera vez en su vida caminó hacia el palacio.
El día del compromiso
Días después, las puertas del palacio estaban abiertas para una gran ceremonia.
Nobles vestidos con seda llenaban los patios.
Músicos tocaban instrumentos tradicionales mientras los sirvientes preparaban la ceremonia.
Yoon-Seol apareció en lo alto de las escaleras.
Vestía un elegante atuendo real de ceremonia.
Su rostro estaba tranquilo, pero sus ojos buscaban desesperadamente entre la multitud.
Entonces lo vio.
Al fondo del patio.
Entre decenas de nobles y soldados.
Kim Do-Yun estaba allí.
Vestía su ropa sencilla de campesino.
No tenía riquezas.
No tenía título.
Ni siquiera tenía permiso para estar dentro del palacio.
Pero había venido por ella.
Sus miradas se encontraron.
Y durante unos segundos todo el ruido desapareció.
“No debiste venir”
Yoon-Seol bajó lentamente las escaleras.
Los nobles pensaron que simplemente se dirigía hacia su prometido.
Pero ella caminó hasta quedar cerca de Do-Yun.
Sin poder acercarse demasiado, lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
Apenas movió los labios.
—No debiste venir.
Do-Yun sostuvo su mirada.
Sabía que todos podían estar observándolos.
Aun así, respondió en voz baja:
—Tú tampoco debiste hacerme amarte.
Yoon-Seol contuvo las lágrimas.
En ese instante, el hombre con quien debía casarse apareció detrás de ella.
—Princesa, la ceremonia está por comenzar.
Do-Yun bajó la cabeza.
No quería convertirse en el motivo de su desgracia.
Pero antes de marcharse, Yoon-Seol tomó discretamente su mano.
Solo durante un segundo.
Fue suficiente para que ambos entendieran que ninguno había dejado de amar al otro.
El secreto que nadie conocía
Cuando Do-Yun se disponía a salir del palacio, un anciano consejero se acercó.
—Tú eres el joven del pueblo que conoció a la princesa durante su escapada.
Do-Yun se quedó inmóvil.
—¿Cómo lo sabe?
El anciano sacó una pequeña caja de madera.
—Porque la princesa no escapó del palacio por casualidad.
Do-Yun abrió la caja.
Dentro había una antigua carta con el sello real.
El anciano lo miró seriamente.
—Su padre la estaba protegiendo de algo mucho más peligroso que un matrimonio.
Do-Yun abrió lentamente la carta.
Su rostro cambió al leer la primera línea.
El compromiso de la princesa no era solamente una alianza política.
Era parte de un plan para controlar el trono.
Y el hombre con quien iban a casarla estaba involucrado.
Do-Yun levantó la mirada hacia el salón donde se encontraba Yoon-Seol.
La ceremonia estaba a punto de comenzar.
Entonces comprendió que marcharse significaría dejarla sola.
Pero quedarse significaba desafiar a toda la corte.
Cerró la mano alrededor de la carta.
Y POR PRIMERA VEZ, EL CAMPESINO DECIDIÓ LUCHAR POR LA MUJER QUE AMABA…
Aunque para salvarla tendría que enfrentarse al hombre que controlaba el palacio.
🔥 CONTINUARÁ…
