💕 EL NOBLE QUE QUISO POSEER SU CORAZÓN — PARTE 2

💕 EL NOBLE QUE QUISO POSEER SU CORAZÓN — PARTE 2

 

 

💕 El noble que quiso poseer su corazón — Parte 3

El humo comenzaba a cubrir el horizonte.

Hwa-Rin, Tae-Jun y Do-Yun permanecían inmóviles frente al camino que
conducía hacia la frontera.

Los gritos de los soldados podían escucharse cada vez más cerca.

Pero para Hwa-Rin había algo todavía más importante que el peligro que
acababa de aparecer.

Tae-Jun había vuelto a intentar decidir por ella.

EL ATAQUE

Tae-Jun subió rápidamente a su caballo.

Su rostro había cambiado completamente.

El hombre celoso y orgulloso que había perseguido a Hwa-Rin hasta la
frontera había desaparecido.

Ahora era un noble responsable de proteger a las personas que vivían en
aquella región.

Tae-Jun apretó la mandíbula.

Tae-Jun la miró sorprendido.

Hwa-Rin señaló hacia las casas que se encontraban más adelante.

Tae-Jun se quedó callado.

Había intentado protegerla tantas veces que había olvidado algo.

Hwa-Rin no era una mujer que necesitara que alguien decidiera por ella.

Era precisamente una mujer que quería decidir por sí misma.

DO-YUN LA CONOCÍA MEJOR

Do-Yun se acercó tranquilamente.

Tae-Jun lo miró con molestia.

Do-Yun miró a Hwa-Rin.

Tae-Jun bajó la mirada.

Do-Yun respondió con absoluta tranquilidad.

Tae-Jun lo miró fijamente.

Aquellas palabras le dolieron.

Porque sabía que eran ciertas.

HWA-RIN TOMA EL CONTROL

Hwa-Rin tomó un arco que llevaba sujeto a su espalda.

Tae-Jun abrió los ojos.

Hwa-Rin colocó una flecha.

Do-Yun sonrió.

Tae-Jun observó a Hwa-Rin.

De repente comprendió que muchas de las cosas que creía saber sobre ella
eran completamente equivocadas.

Hwa-Rin no era solamente la campesina que había conocido en el mercado.

Había cosas de su pasado que todavía desconocía.

EL PRIMER ENFRENTAMIENTO

Los tres llegaron hasta las primeras casas de la frontera.

Varias familias intentaban esconderse mientras los soldados protegían
la entrada del pueblo.

Tae-Jun comenzó a dar órdenes.

Hwa-Rin miró alrededor.

Una anciana permanecía junto a una casa destruida.

Hwa-Rin corrió hacia ella.

La anciana levantó la cabeza.

Hwa-Rin miró hacia la casa.

Ella no respondió.

Entró rápidamente.

Tae-Jun se quedó horrorizado.

Do-Yun lo sujetó del brazo.

Tae-Jun permaneció inmóvil.

Por primera vez, no corrió detrás de ella.

Esperó.

Unos segundos después, Hwa-Rin salió cargando al niño.

La anciana comenzó a llorar de alivio.

Tae-Jun respiró profundamente.

Había estado aterrorizado.

Pero también había aprendido algo.

Hwa-Rin podía cuidarse sola.

LA DISCUSIÓN DESPUÉS DEL PELIGRO

Cuando el pueblo finalmente quedó bajo control, Tae-Jun encontró a
Hwa-Rin cerca del río.

Ella estaba limpiando una pequeña herida en su brazo.

Tae-Jun se acercó.

Tae-Jun respiró profundamente.

Esta vez no insistió.

Hwa-Rin lo miró sorprendida.

Hwa-Rin dejó de vendarse.

Tae-Jun la miró.

Hwa-Rin sonrió ligeramente.

Hwa-Rin soltó una pequeña risa.

Por primera vez, ambos sonrieron al mismo tiempo.

LA VERDADERA RAZÓN DE SUS CELOS

Hwa-Rin pensó que finalmente comenzaba a entenderlo.

Pero todavía había algo que Tae-Jun no había contado.

Aquella noche, mientras el pueblo descansaba, Hwa-Rin escuchó voces
provenientes de una habitación cercana.

Reconoció inmediatamente la voz de Tae-Jun.

Se acercó lentamente.

Hwa-Rin se quedó inmóvil.

Hwa-Rin sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

Hubo un largo silencio.

Hwa-Rin abrió los ojos.

Se llevó una mano a la boca para evitar hacer ruido.

Su padre había muerto cuando ella era apenas una adolescente.

Siempre le habían dicho que había sido un accidente.

Pero Tae-Jun acababa de decir que aquello era mentira.

EL SECRETO QUE LO CAMBIA TODO

Hwa-Rin retrocedió lentamente.

Pero accidentalmente pisó una rama.

El sonido hizo que las voces dentro de la habitación se callaran.

Hwa-Rin comenzó a caminar rápidamente.

Tae-Jun salió de la habitación.

Cuando la vio alejándose, comprendió inmediatamente lo que había ocurrido.

Ella se detuvo.

No se giró.

Tae-Jun se quedó completamente inmóvil.

Tae-Jun bajó la mirada.

Hwa-Rin cerró los ojos.

Durante años había pensado que simplemente había tenido que aceptar la
muerte de su padre.

Ahora descubría que alguien le había ocultado la verdad.

Tae-Jun no respondió.

Tae-Jun levantó lentamente la mirada.

Hwa-Rin quedó completamente paralizada.

LA VERDAD QUE NUNCA QUISO CONTARLE

Tae-Jun se acercó lentamente.

Hwa-Rin lo miró con lágrimas contenidas.

Hwa-Rin negó lentamente con la cabeza.

Hizo una pausa.

Tae-Jun quedó completamente destruido por aquellas palabras.

Durante tanto tiempo había creído que proteger a Hwa-Rin significaba
mantenerla cerca.

Ahora comprendía que había cometido exactamente el mismo error que había
cometido su padre.

Intentar decidir el destino de otra persona.

Tae-Jun se acercó un poco más, pero se detuvo antes de tocarla.

Por primera vez, no intentó sujetarla.

No intentó ordenarle que se quedara.

Simplemente la miró.

LA DECISIÓN DE HWA-RIN

Hwa-Rin miró hacia el camino.

Podía marcharse.

Podía alejarse de Tae-Jun para siempre.

Y una parte de ella quería hacerlo.

Pero otra parte necesitaba conocer toda la verdad sobre su padre.

Finalmente volvió a mirar a Tae-Jun.

Tae-Jun levantó la cabeza.

Hwa-Rin respiró profundamente.

Tae-Jun asintió.

Tae-Jun la miró con una pequeña sonrisa.

Hwa-Rin no respondió.

Pero tampoco se alejó.

Por primera vez, Tae-Jun había entendido que amar a Hwa-Rin no significaba
encerrarla dentro de sus propias reglas.

Significaba darle la libertad de quedarse.

PERO EL MAYOR SECRETO TODAVÍA ESTABA OCULTO

A la mañana siguiente, Hwa-Rin regresó a su aldea.

Buscó entre las pertenencias antiguas de su padre.

Después de varias horas encontró una pequeña caja escondida debajo de
unas tablas.

Dentro había un documento.

Hwa-Rin comenzó a leerlo.

Su rostro cambió inmediatamente.

El documento no hablaba solamente de su padre.

Hablaba de la familia de Tae-Jun.

Pero había algo todavía más extraño.

Al final del documento aparecía un nombre que Hwa-Rin jamás había
esperado encontrar.

Han Do-Yun.

Hwa-Rin levantó lentamente la mirada.

El hombre que había sido su amigo desde la infancia también aparecía
relacionado con el secreto de su padre.

Y debajo de su nombre había una última frase escrita con tinta roja:


“Nunca confíes en el hombre que siempre estuvo a tu lado.”

¿QUIÉN ESTÁ DICIENDO LA VERDAD?

Hwa-Rin siempre creyó que su enemigo era la familia de Tae-Jun.

Pero ahora una nueva pregunta comenzaba a atormentarla:


¿Y si la persona que realmente había estado ocultándole la verdad
durante todos esos años era alguien en quien ella confiaba completamente?

La respuesta estaba mucho más cerca de lo que Hwa-Rin imaginaba.