💰 El novio «pobre» que todos despreciaron — Parte 2
Han Tae-Sung permaneció inmóvil frente a la entrada de su mansión.
HacÃa apenas unos minutos habÃa echado de su casa al hombre que consideraba indigno de su hija.
Ahora, frente a sus propios ojos, decenas de soldados permanecÃan formados detrás de aquel mismo joven.
El capitán Baek Tae-Rin seguÃa arrodillado.
—Mi señor, el reino está esperando su llegada.
Ji-Hoon lo miró en silencio.
—Levántate.
El capitán obedeció inmediatamente.
Detrás de él, todos los soldados permanecieron firmes.
Han Tae-Sung comenzó a caminar lentamente hacia ellos.
Su arrogancia habÃa desaparecido por completo.
—Ji-Hoon…
El joven giró la cabeza.
—¿SÃ, señor Han?
El padre tragó saliva.
—Creo que… debemos hablar.
Ji-Hoon lo observó durante unos segundos.
—Hace diez minutos no querÃas que estuviera dentro de tu casa.
El hombre bajó la mirada.
—Yo no sabÃa quién eras.
—Ese es precisamente el problema.
Han Tae-Sung levantó la cabeza.
Ji-Hoon continuó:
—Me juzgaste por mi ropa antes de preguntarte quién era.
El capitán permaneció en silencio.
Desde la puerta de la mansión apareció Soo-Rin.
TenÃa los ojos llenos de lágrimas.
—Ji-Hoon…
Él la miró.
Por primera vez desde que habÃa salido de la casa, su expresión cambió ligeramente.
—Soo-Rin.
Ella caminó hacia él.
—Yo no sabÃa que eras…
—¿Un hombre poderoso?
Ella negó rápidamente con la cabeza.
—No. Yo nunca te amé por eso.
Ji-Hoon guardó silencio.
—Entonces, ¿por qué no dijiste nada cuando mi padre te humilló?
Soo-Rin bajó la mirada.
—Porque tuve miedo.
Ji-Hoon respiró profundamente.
—Yo también tuve miedo.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Tú?
Ji-Hoon asintió.
—No de tu padre.
Hizo una pausa.
—TenÃa miedo de descubrir que la mujer que amaba también me juzgaba por lo que llevaba puesto.
Soo-Rin comenzó a llorar.
—Nunca te juzgué.
—Entonces demuéstramelo.
Ella se acercó un paso.
Pero antes de poder responder, un vehÃculo negro llegó rápidamente por la carretera.
Un oficial descendió y corrió hacia el capitán.
—General, tenemos un problema urgente.
Baek Tae-Rin se volvió hacia él.
—Habla.
El oficial miró primero al capitán y después a Ji-Hoon.
—El Consejo Real acaba de emitir una orden.
Ji-Hoon frunció el ceño.
—¿Qué orden?
El oficial respiró profundamente.
—Han declarado al heredero desaparecido como enemigo del reino.
El rostro de Soo-Rin perdió el color.
—¿Qué significa eso?
El capitán respondió con gravedad:
—Significa que alguien dentro del gobierno quiere impedir que mi señor llegue al trono.
Ji-Hoon miró hacia la ciudad.
Su expresión dejó de ser romántica.
Ahora era completamente seria.
—¿Quién firmó la orden?
El oficial sacó lentamente un documento.
—El primer ministro.
Ji-Hoon tomó el documento y lo observó.
Pero entonces vio algo que lo dejó completamente inmóvil.
Debajo de la firma del primer ministro habÃa un pequeño sello familiar.
El mismo sello que pertenecÃa a la familia de Han Tae-Sung.
Ji-Hoon levantó lentamente la mirada.
El padre de Soo-Rin estaba pálido.
—Señor Han…
Han Tae-Sung comenzó a retroceder.
—Yo puedo explicarlo.
Ji-Hoon dio un paso hacia él.
—Entonces será mejor que empieces.
El hombre no respondió.
Porque acababa de comprender que su humillación habÃa sido el menor de sus problemas.
Continuará…
