🔥 EL HIJO QUE NO CREÍA QUE FUERA SUYO”,

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🔥 EL HIJO QUE NO CREÍA QUE FUERA SUYO — PARTE 3

La verdad que podía destruir una familia

El sonido de los cascos de los caballos se acercaba cada vez más a la
pequeña casa.

Kang Tae-Jun permaneció inmóvil durante unos segundos. Todavía tenía la
mirada fija en su esposa, intentando comprender todo lo que acababa de
escuchar.

Había pasado horas pensando que Soo-Yeon podía haberle sido infiel.
Había permitido que los celos llenaran su cabeza de dudas y que la
presencia de Park Min-Jae alimentara una sospecha que cada vez parecía
más difícil de controlar.

Pero ahora la situación era completamente diferente.

Había hombres acercándose a su casa.

Y estaban buscando al hijo que todavía no había nacido.

La acusación

Tae-Jun miró nuevamente a Soo-Yeon.

—¿Quiénes son esos hombres?

Soo-Yeon bajó la mirada. Durante varios segundos no respondió.

—No quería que lo supieras así.

Tae-Jun apretó los puños.

—¡Entonces dime la verdad!

La joven respiró profundamente.

—Antes de conocerte, mi familia estaba involucrada en un conflicto con
hombres poderosos del reino.

Tae-Jun frunció el ceño.

—¿Y qué tiene que ver nuestro hijo con ellos?

Soo-Yeon llevó una mano lentamente hacia su vientre.

—Ellos creen que este niño heredará algo que perteneció a mi familia.

Tae-Jun quedó en silencio.

—¿Una herencia?

—No es oro. No es una casa. Es algo mucho más peligroso.

El secreto de Min-Jae

Park Min-Jae se acercó a la puerta y observó el camino.

—Ya están cerca.

Tae-Jun lo miró con desconfianza.

—Tú sabías todo esto.

Min-Jae permaneció en silencio.

—Te estoy hablando —dijo Tae-Jun—. ¿Desde cuándo sabes lo que está
pasando?

Min-Jae finalmente se volvió hacia él.

—Desde antes de que Soo-Yeon se casara contigo.

Tae-Jun sintió que aquella respuesta le dolía más de lo que esperaba.

—¿Y nunca pensaste en decírmelo?

—Tu esposa me pidió que guardara silencio.

Soo-Yeon intervino inmediatamente.

—Porque sabía que si descubrías la verdad demasiado pronto, también
estarías en peligro.

Tae-Jun la miró.

—¿Así que por eso él estaba siempre cerca de ti?

Soo-Yeon asintió lentamente.

—Sí.

Tae-Jun bajó la cabeza.

De repente comprendió cuántas veces había visto a Min-Jae cerca de su
esposa y había interpretado cada gesto de la peor manera.

No había sido una aventura.

Había sido protección.

La verdad sobre el niño

Tae-Jun se acercó lentamente a Soo-Yeon.

—Entonces dime una cosa.

Ella levantó la mirada.

—¿El niño es mío?

Soo-Yeon comenzó a llorar.

—Sí.

Tae-Jun cerró los ojos.

Por primera vez desde que comenzó aquella discusión, sintió que podía
respirar.

—Entonces… ¿por qué dejaste que pensara lo contrario?

Soo-Yeon se acercó a él.

—Porque tenía miedo de que, si sabías demasiado, vinieran por ti también.

Tae-Jun miró el vientre de su esposa.

—Yo pensé que me estabas engañando.

Soo-Yeon negó con la cabeza mientras las lágrimas recorrían su rostro.

—Nunca te engañé.

Tae-Jun bajó la mirada avergonzado.

—Perdóname.

Soo-Yeon permaneció en silencio.

Después de unos segundos, colocó suavemente su mano sobre la de él.

—Solo quería mantenerlos a salvo.

Los hombres llegan

Un golpe fuerte contra la puerta hizo que los tres se sobresaltaran.

Min-Jae desenvainó su espada.

Tae-Jun se colocó inmediatamente delante de Soo-Yeon.

Otro golpe sacudió la puerta.

Una voz masculina se escuchó desde afuera.

—¡Entregadnos a la mujer y nadie saldrá herido!

Tae-Jun miró a Soo-Yeon.

—¿Son ellos?

Soo-Yeon asintió con miedo.

—Sí.

Tae-Jun tomó su espada.

—Entonces tendrán que pasar por mí.

Min-Jae lo miró sorprendido.

—No sabes contra quién estás enfrentándote.

Tae-Jun respondió sin apartar la mirada de la puerta.

—No me importa.

Después miró a su esposa.

—Ella es mi familia.

La decisión

Soo-Yeon tomó la mano de Tae-Jun.

—No quiero que mueras por nosotros.

Él negó con la cabeza.

—Ya cometí un error.

Soo-Yeon lo miró confundida.

—¿Cuál?

Tae-Jun acarició suavemente su mano.

—Dudar de ti.

Después miró hacia el vientre de su esposa.

—No volveré a dudar de mi familia.

Los ojos de Soo-Yeon se llenaron de lágrimas.

Pero antes de que pudiera responder, se escuchó otro ruido afuera.

Esta vez no era un golpe.

Era el sonido de varias personas desmontando de sus caballos.

El verdadero motivo

Min-Jae miró por una pequeña abertura de la ventana.

Su rostro cambió.

—Hay demasiados.

Tae-Jun se acercó.

—¿Cuántos?

—Más de veinte.

Soo-Yeon palideció.

—No han venido solamente por mí.

Tae-Jun la miró.

—¿Qué quieres decir?

Soo-Yeon apretó el vestido sobre su vientre.

—Han venido por el niño.

Un silencio absoluto llenó la habitación.

Tae-Jun comprendió entonces que la verdadera amenaza apenas estaba
comenzando.

No se trataba de una infidelidad.

No se trataba del vecino.

Y tampoco se trataba solamente de un matrimonio lleno de dudas.

Había una conspiración detrás del embarazo de Soo-Yeon.

Y su hijo era la pieza más importante de aquella conspiración.

El último secreto

De repente, alguien llamó tres veces a la puerta.

Todos quedaron en silencio.

Una voz diferente habló desde afuera.

—Tae-Jun.

El rostro de Tae-Jun cambió.

Soo-Yeon lo miró.

—¿Conoces esa voz?

Tae-Jun no respondió.

La voz volvió a escucharse.

—Si quieres saber quién es realmente el padre de ese niño…
abre la puerta.

Soo-Yeon quedó completamente paralizada.

Tae-Jun miró a su esposa.

Por primera vez, comprendió que todavía quedaba una verdad que ella
nunca le había contado.

Afuera, los hombres esperaban.

Dentro de la casa, una familia intentaba sobrevivir.

Y detrás de aquella puerta estaba la respuesta que podía cambiarlo todo.

¿Quién era realmente el hombre que conocía el secreto del niño?