EL CHICO MÁS FRÍO DE LA ESCUELA… Y LA CHICA QUE NUNCA SE RINDIÓ — PARTE 3
¿qué era exactamente aquello que Kang Ji-Won estaba intentando ocultarle?
Al día siguiente, So-Hee llegó a la escuela mucho antes de lo habitual.
No porque tuviera un examen, ni porque hubiera alguna actividad especial.
Simplemente no había podido dormir bien.
Toda la noche había recordado las palabras de Ji-Won.
Él siempre había sido distante.
Siempre parecía estar molesto con ella.
Siempre respondía con pocas palabras.
Y, sin embargo, el día anterior había admitido algo que ella jamás imaginó escuchar.
“Porque cuando estás cerca… me cuesta pensar.”
Esa frase se había quedado dando vueltas en su cabeza.
Cuando llegó al salón, encontró su asiento vacío.
Se sentó lentamente y miró hacia la puerta.
Cinco minutos después, Ji-Won apareció.
Como siempre, caminaba tranquilamente.
Su uniforme estaba perfectamente acomodado, su cabello negro impecable y su expresión seria hacía que varios estudiantes se apartaran ligeramente al verlo pasar.
Pero aquella mañana ocurrió algo diferente.
Ji-Won miró directamente hacia So-Hee.
Ella se quedó inmóvil.
So-Hee lo observó durante unos segundos.
Esta vez no sonrió.
Ji-Won se quedó completamente quieto.
Por primera vez desde que So-Hee lo conocía, parecía no tener una respuesta preparada.
Ji-Won levantó la mirada.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de So-Hee.
Ji-Won bajó la mirada.
Pero esta vez no pudo esconder completamente su sonrisa.
EL ALMUERZO QUE CAMBIÓ TODO
Durante el descanso del mediodía, So-Hee hizo exactamente lo que había prometido.
Se sentó frente a Ji-Won.
Él levantó la mirada.
Ji-Won guardó silencio.
Ella se inclinó un poco hacia él.
Ji-Won la miró directamente a los ojos.
Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada.
La sonrisa de So-Hee desapareció.
No porque estuviera triste.
Sino porque aquella respuesta había sido demasiado sincera.
Ji-Won apartó la mirada.
So-Hee se quedó completamente sorprendida.
Ji-Won soltó una pequeña risa.
So-Hee abrió los ojos.
So-Hee bajó la mirada inmediatamente.
Sus mejillas se pusieron completamente rojas.
Ella respiró profundamente.
Ji-Won volvió a mirarla.
UNA CONVERSACIÓN INESPERADA
Después del almuerzo, ambos regresaron al salón.
Pero algo había cambiado.
Ya no era solamente So-Hee quien buscaba acercarse a Ji-Won.
Ahora era él quien encontraba pequeñas excusas para estar cerca de ella.
Cuando ella olvidaba un cuaderno, él se lo llevaba.
Cuando caminaba demasiado rápido, él disminuía el paso.
Cuando otros estudiantes hablaban con ella, él miraba discretamente desde lejos.
So-Hee comenzó a darse cuenta.
Y aquello le parecía divertido.
Al terminar las clases, ella guardó sus cosas lentamente.
Cuando levantó la cabeza, Ji-Won todavía estaba allí.
So-Hee se quedó paralizada.
So-Hee intentó ocultar su sonrisa.
Ella se tocó rápidamente las mejillas.
Ji-Won volvió a sonreír.
Y esta vez So-Hee lo vio claramente.
EL SECRETO QUE ÉL HABÍA OCULTADO
Mientras caminaban juntos por el pasillo, So-Hee se detuvo.
Ji-Won dejó de caminar.
So-Hee también se detuvo.
Él la miró durante varios segundos.
So-Hee abrió los ojos.
So-Hee frunció el ceño.
Esa respuesta dejó a So-Hee sin palabras.
De repente comprendió algo.
Todas aquellas veces que pensó que Ji-Won la ignoraba…
él en realidad había estado escuchando.
Todas las veces que creyó que no le importaba…
él recordaba cada cosa que ella decía.
El chico que parecía no prestar atención a nadie había estado pendiente de ella desde el principio.
PERO ALGO NO ESTABA BIEN
So-Hee sonrió.
La expresión de Ji-Won cambió.
La sonrisa desapareció.
Ji-Won bajó la mirada.
Hizo una pausa.
So-Hee dejó de sonreír.
Ji-Won la miró fijamente.
So-Hee se acercó un paso.
Ji-Won la observó en silencio.
Parecía estar luchando contra algo dentro de sí mismo.
Finalmente, respiró profundamente.
Hizo una pausa.
So-Hee sintió un nudo en el pecho.
Ji-Won no respondió.
En ese momento, su teléfono comenzó a sonar.
Miró la pantalla.
Su expresión cambió por completo.
Pero antes de guardar el teléfono, So-Hee alcanzó a ver un mensaje.
“Ya es hora de contarle a So-Hee lo que pasó aquel día.”
So-Hee levantó lentamente la mirada.
Ji-Won no respondió.
Su rostro había perdido completamente el color.
Y por primera vez, So-Hee comprendió que aquella historia no había comenzado cuando ella empezó a perseguirlo por los pasillos.
Había comenzado mucho antes.
Mucho antes de que ambos se conocieran realmente.
EL SECRETO QUE PODRÍA CAMBIARLO TODO
Ji-Won finalmente levantó la mirada y dijo:
Él apretó el teléfono con fuerza.
Hizo una pausa.
So-Hee esperó la respuesta.
Pero Ji-Won solamente la miró con una expresión que ella jamás había visto antes.
So-Hee se quedó completamente inmóvil.
¿Cómo podía Ji-Won conocerla antes de que se conocieran?
¿Qué había ocurrido realmente aquel día?
Y, sobre todo…
¿por qué Ji-Won llevaba tanto tiempo intentando protegerla de una verdad que todavía no estaba preparada para escuchar?
La respuesta estaba a punto de cambiar para siempre la relación entre los dos.
¿Quieres descubrir qué ocurrió realmente entre Ji-Won y So-Hee?
Continúa con la siguiente parte de esta historia.
