EL GENERAL DESCUBRIÓ QUE LA CAMPESINA NO ERA QUIEN PARECÍA — PARTE 2

EL GENERAL DESCUBRIÓ QUE LA CAMPESINA NO ERA QUIEN PARECÍA — PARTE 2

LA CAMPESINA Y EL CABALLO DEL GENERAL

La mujer que escondía un pasado que nadie imaginaba


El general Kang Min-Jae permaneció inmóvil detrás de las rocas.
Todavía podía escuchar a los soldados enemigos buscando entre los árboles,
pero su atención ya no estaba puesta en ellos.

Miraba a la joven campesina que había arriesgado su vida para salvarlo.

La misma muchacha que minutos antes parecía una simple trabajadora del campo
acababa de atravesar un grupo de soldados montando un caballo viejo con una
precisión que incluso muchos guerreros experimentados no poseían.

Min-Jae finalmente volvió a preguntarle:

—¿Quién era tu padre?

So-Yeon permaneció en silencio.

Los sonidos de los caballos enemigos se acercaban cada vez más.

Ella miró hacia el bosque y respondió en voz baja:

—Un hombre al que todos olvidaron.

El general frunció el ceño.

—Eso no responde mi pregunta.

So-Yeon lo miró directamente.

—Porque todavía no está listo para conocer la respuesta.

El regreso al valle

Cuando los soldados finalmente se alejaron, So-Yeon esperó unos minutos antes
de volver a montar.

El general subió detrás de ella.

Esta vez no discutió.

Simplemente dejó que ella guiara el caballo.

Después de varias horas llegaron a las primeras casas del valle.

Los campesinos salieron sorprendidos al ver al general acompañado por So-Yeon.

Una anciana se acercó rápidamente.

—¡So-Yeon! ¿Qué ocurrió?

—Encontré al general durante la persecución.

La anciana miró a Min-Jae.

—¿Tú lo salvaste?

So-Yeon no respondió.

Pero el general sí.

—Ella me salvó la vida.

Todos quedaron en silencio.

Aquella frase provocó que varios campesinos miraran a So-Yeon con orgullo.

Pero la joven simplemente bajó la mirada.

Una pregunta que cambió todo

Esa misma noche, Min-Jae regresó a la casa principal de su familia.

Mientras revisaba antiguos documentos militares, encontró un registro que
llamó inmediatamente su atención.

Era un informe de una batalla ocurrida muchos años atrás.

En la primera página aparecía el nombre de un comandante.

HAN DAE-HYUN.

Min-Jae siguió leyendo.

El comandante había sido conocido por su habilidad excepcional con los caballos
y por haber salvado a decenas de soldados durante una retirada.

Pero había algo extraño.

Su registro terminaba abruptamente después de aquella batalla.

Min-Jae llamó a uno de los soldados más antiguos.

—¿Conoces este nombre?

El anciano soldado miró el documento.

Su rostro cambió inmediatamente.

—¿Dónde encontraste eso?

—En los archivos.

—Ese hombre desapareció hace muchos años.

Min-Jae cerró lentamente el documento.

—¿Desapareció?

El anciano bajó la voz.

—Eso fue lo que dijeron.

Min-Jae recordó inmediatamente las palabras de So-Yeon.

“Mi padre.”

La verdad que ella había escondido

Al amanecer, Min-Jae volvió al pueblo.

Encontró a So-Yeon cerca de los establos, alimentando al viejo caballo que
había utilizado para salvarlo.

—So-Yeon.

Ella se giró.

—¿Qué hace aquí tan temprano?

Min-Jae sacó el antiguo documento.

So-Yeon lo vio y se quedó completamente quieta.

—¿Dónde consiguió eso?

—En los archivos militares.

Él dio un paso hacia ella.

—Han Dae-Hyun.

So-Yeon cerró los ojos durante unos segundos.

—Le dije que no estaba listo para saberlo.

—Era tu padre.

Ella finalmente levantó la mirada.

—Sí.

Min-Jae quedó sorprendido.

—Entonces tú…

—Aprendí a montar con él.

—¿Y por qué vives como campesina?

So-Yeon miró hacia las montañas.

—Porque después de aquella batalla, alguien quiso borrar su nombre de la historia.

Min-Jae se quedó en silencio.

—¿Quién?

So-Yeon apretó el documento entre sus manos.

—La misma persona que ahora está intentando provocar otra guerra.

El general comprendió demasiado tarde

Min-Jae recordó inmediatamente la persecución.

Los soldados que lo habían atacado no parecían simples bandidos.

Conocían su ruta.

Sabían exactamente dónde interceptarlo.

Y ahora comprendía que aquella emboscada probablemente no había sido casualidad.

—So-Yeon…

Ella lo interrumpió.

—No confíe en todos los hombres que llevan uniforme.

Min-Jae la miró fijamente.

—¿Incluso en mí?

So-Yeon guardó silencio.

Después sonrió ligeramente.

—Todavía estoy decidiendo.

El general soltó una pequeña sonrisa.

—Entonces tendré que ganarme tu confianza.

So-Yeon volvió a mirar hacia las montañas.

A lo lejos, una columna de humo comenzaba a elevarse detrás del valle.

Su expresión cambió inmediatamente.

—No…

Min-Jae se giró.

—¿Qué ocurre?

So-Yeon corrió hacia el caballo.

—Ya comenzaron.

—¿Quiénes?

Ella montó de un solo movimiento.

Miró al general.

—Los hombres que mataron a mi padre.

Min-Jae subió inmediatamente a otro caballo.

Los dos miraron hacia las montañas mientras el humo cubría lentamente el cielo.

Esta vez, So-Yeon ya no parecía una campesina.

Parecía la hija de un guerrero que había esperado años por el momento de regresar.

🔥 CONTINUARÁ…