EL NOBLE NEGÓ TODO… HASTA QUE LA CAMPESINA DIJO ALGO QUE LO DELATÓ — PARTE 2

EL NOBLE NEGÓ TODO… HASTA QUE LA CAMPESINA DIJO ALGO QUE LO DELATÓ — PARTE 2

EL NOBLE NEGÓ TODO… HASTA QUE LA CAMPESINA REVELÓ SU SECRETO

PARTE 3 — LA HABITACIÓN QUE NADIE PODÍA ABRIR


Gyeong-Hwa permaneció inmóvil frente a su esposo.

La frase del anciano sirviente seguía resonando en su cabeza.

GYEONG-HWA:
—¿Qué habitación?

Tae-Gon no respondió.

Por primera vez desde que ella lo conocía, el rostro del noble parecía verdaderamente preocupado.

GYEONG-HWA:
—Te hice una pregunta.

TAE-GON:
—No es asunto tuyo.

Gyeong-Hwa soltó una pequeña risa de incredulidad.

GYEONG-HWA:
—¿No es asunto mío una habitación escondida dentro de mi propia casa?

El anciano sirviente bajó la mirada.

SIRVIENTE:
—Señora… será mejor que no vaya allí.

GYEONG-HWA:
—Precisamente por eso voy a ir.

EL PASILLO OCULTO

Gyeong-Hwa caminó rápidamente hacia el interior de la residencia.

Tae-Gon la siguió.

TAE-GON:
—Gyeong-Hwa, detente.

GYEONG-HWA:
—¡No!

La campesina So-Ri permaneció unos segundos en silencio.

Después siguió también a la pareja.

El anciano sirviente abrió una puerta lateral de madera.

Detrás había un pequeño corredor oscuro que parecía no haber sido utilizado durante años.

Gyeong-Hwa miró a su esposo.

GYEONG-HWA:
—¿Desde cuándo existe esto?

TAE-GON:
—Desde antes de que llegaras a esta casa.

Gyeong-Hwa se detuvo.

GYEONG-HWA:
—Entonces sí me has estado ocultando algo.

Tae-Gon guardó silencio.

LA HABITACIÓN

Al final del corredor había una puerta antigua.

La cerradura estaba cubierta de polvo, pero acababa de ser forzada.

Gyeong-Hwa puso lentamente la mano sobre la puerta.

TAE-GON:
—No la abras.

Ella lo miró.

GYEONG-HWA:
—Ahora tengo todavía más razones para hacerlo.

Gyeong-Hwa abrió la puerta.

La habitación estaba llena de cajas, documentos antiguos y pequeños objetos cuidadosamente guardados.

So-Ri entró lentamente detrás de ellos.

Entonces vio algo sobre una mesa.

Una pequeña bolsa de tela.

Era exactamente igual a la que Tae-Gon le había entregado en el jardín.

SO-RI:
—Esa bolsa…

Gyeong-Hwa se giró hacia ella.

GYEONG-HWA:
—¿La reconoces?

So-Ri asintió lentamente.

SO-RI:
—Sí.

Gyeong-Hwa tomó la bolsa y la abrió.

Dentro encontró varias cartas.

Pero no estaban escritas por Tae-Gon.

Gyeong-Hwa tomó la primera y comenzó a leer.

GYEONG-HWA:
—“A la familia de la aldea…”

Levantó la mirada.

GYEONG-HWA:
—¿Qué significa esto?

Tae-Gon permaneció en silencio.

LA VERDAD SOBRE LA CAMPESINA

So-Ri respiró profundamente.

SO-RI:
—Yo tampoco sabía toda la verdad.

Gyeong-Hwa la miró con desconfianza.

GYEONG-HWA:
—¿Entonces qué haces aquí?

SO-RI:
—Mi padre trabajó para esta familia hace muchos años.

Tae-Gon cerró los ojos.

SO-RI:
—Antes de morir, me dijo que nunca confiara en los documentos que llevaban el sello de esta casa.

Gyeong-Hwa miró las cajas.

GYEONG-HWA:
—¿Por qué?

SO-RI:
—Porque algunas familias perdieron sus tierras por culpa de documentos falsificados.

Gyeong-Hwa miró lentamente a Tae-Gon.

GYEONG-HWA:
—¿Y tú estabas investigando esto?

TAE-GON:
—Sí.

Gyeong-Hwa quedó sorprendida.

TAE-GON:
—Por eso me reunía con So-Ri.

So-Ri bajó la mirada.

SO-RI:
—Él estaba intentando devolverle a mi familia lo que perdió.

PERO HABÍA ALGO MÁS

Gyeong-Hwa respiró aliviada por un instante.

Entonces vio otro documento dentro de la caja.

Lo tomó.

Su expresión cambió inmediatamente.

GYEONG-HWA:
—Tae-Gon…

Él se acercó.

GYEONG-HWA:
—Aquí aparece el nombre de mi familia.

Tae-Gon tomó el documento y lo leyó.

Su rostro perdió el color.

TAE-GON:
—Esto no puede estar aquí.

GYEONG-HWA:
—¿Por qué?

Tae-Gon levantó lentamente la mirada.

TAE-GON:
—Porque este documento demuestra que alguien de tu propia familia estuvo detrás de todo.

Gyeong-Hwa quedó completamente inmóvil.

So-Ri miró a ambos sin saber qué decir.

Afuera, se escucharon varios caballos detenerse frente a la residencia.

Después, golpes fuertes contra la puerta principal.

VOZ DESDE AFUERA:
—¡Abran por orden del gobernador!

Los tres se miraron.

Tae-Gon cerró rápidamente la caja.

TAE-GON:
—Ya nos encontraron.

Gyeong-Hwa apretó el documento contra su pecho.

Por primera vez, comprendió que su pelea con la campesina había sido solamente una pequeña parte de una conspiración mucho más grande.

¿QUIÉN FALSIFICÓ LOS DOCUMENTOS Y POR QUÉ EL NOMBRE DE LA FAMILIA DE GYEONG-HWA APARECE EN ELLOS?

🔥 CONTINUARÁ…