“EL RICO QUE HUMILLÓ A LA CAMPESINA… SIN SABER QUIÉN ERA REALMENTE — PARTE 2”

“EL RICO QUE HUMILLÓ A LA CAMPESINA… SIN SABER QUIÉN ERA REALMENTE — PARTE 2”

 

 

 

 

El rico que humilló a la campesina… sin saber quién era realmente — Parte 3

Kang Mu-Jin había llegado a la residencia convencido de que finalmente
descubriría la verdad sobre aquella misteriosa mujer.

Sin embargo, lo que acababa de descubrir era mucho peor.

Han Ye-Rin no solamente era rica.
Había comprado las deudas de su familia.

Y ahora estaba hablando de una deuda que él tenía personalmente con ella.

Mu-Jin permaneció inmóvil frente a las enormes puertas de la residencia.

Durante unos segundos nadie se atrevió a decir una palabra.

Los empleados permanecían en silencio, observando al hombre que apenas unas
horas antes había tratado a Ye-Rin como si fuera una simple campesina sin
importancia.

Ahora ninguno de ellos parecía tenerle miedo.

Al contrario.

Algunos escondían discretamente una sonrisa.

Mu-Jin apretó los puños.

Ye-Rin se dio la vuelta lentamente.

Su expresión seguía siendo tranquila.

Ye-Rin comenzó a caminar hacia el interior de la residencia.

Mu-Jin la siguió.

Ella se detuvo.

Lentamente giró la cabeza.

Aquella respuesta hizo que Mu-Jin perdiera todavía más la paciencia.

Ye-Rin sonrió.

Mu-Jin quedó en silencio.

LA MUJER QUE TODOS HABÍAN SUBESTIMADO

Entraron a un enorme salón tradicional.

Las paredes estaban decoradas con pinturas antiguas y los muebles eran
elegantes, pero sin excesos.

Ye-Rin se sentó tranquilamente.

Mu-Jin permaneció de pie.

Ye-Rin lo miró fijamente.

Mu-Jin levantó una ceja.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Mu-Jin comenzó a comprender que había algo detrás de aquella historia.

La expresión de Ye-Rin cambió.

Por primera vez desde que Mu-Jin la conocía, la seguridad desapareció
momentáneamente de su rostro.

Ella respiró profundamente.

EL NEGOCIO QUE CAMBIÓ SU VIDA

Ye-Rin explicó que después de la muerte de su padre, muchos hombres de
negocios intentaron quedarse con sus propiedades.

Creían que una joven de apenas dieciocho años no podría defender aquello
que su familia había construido durante décadas.

Se equivocaron.

Ye-Rin estudió durante años los libros de contabilidad de su padre.
Aprendió sobre comercio, agricultura, transporte y administración.

Mientras otros se burlaban de ella por vestir como campesina, ella
reconstruía silenciosamente el patrimonio familiar.

Ye-Rin bajó la mirada hacia su sencilla ropa.

Ye-Rin levantó lentamente la mirada.

Mu-Jin no respondió.

Aquellas palabras golpearon su orgullo más que cualquier insulto.

Mu-Jin bajó la mirada.

Era la primera vez que alguien hablaba con él de aquella manera.

LA DEUDA

Ye-Rin tomó un documento que estaba sobre la mesa.

Lo dejó frente a Mu-Jin.

Mu-Jin comenzó a leer.

Cuanto más avanzaba, más serio se volvía su rostro.

Ye-Rin guardó silencio.

Mu-Jin la observó esperando una respuesta.

Ye-Rin levantó la mirada.

Mu-Jin se quedó completamente inmóvil.

Mu-Jin negó lentamente con la cabeza.

Mu-Jin levantó la cabeza.

Ye-Rin se quedó callada.

Por primera vez, el rostro de Ye-Rin mostró arrepentimiento.

LA CARTA

Ye-Rin sacó una pequeña caja de madera.

La abrió lentamente.

Dentro había una carta antigua.

El papel estaba amarillento por el paso de los años.

Mu-Jin la tomó con manos temblorosas.

Reconoció inmediatamente el sello.

Mu-Jin comenzó a leer.

Su expresión cambió.

Una línea.

Luego otra.

Finalmente dejó caer la carta sobre la mesa.

Mu-Jin permaneció mirando la carta.

Su arrogancia había desaparecido.

Ahora solamente quedaban preguntas.

UNA ÚLTIMA REVELACIÓN

Ye-Rin se levantó.

Mu-Jin la miró directamente.

Ye-Rin permaneció en silencio durante varios segundos.

Finalmente respondió.

Mu-Jin quedó sorprendido.

Ye-Rin caminó hasta la puerta.

Se detuvo.

Mu-Jin no respondió.

Ye-Rin salió de la habitación.

Pero justo antes de que las puertas se cerraran, un sirviente entró
apresuradamente.

Ye-Rin se volvió.

El sirviente miró a Mu-Jin.

Ye-Rin frunció el ceño.

El sirviente tragó saliva.

Ye-Rin se quedó completamente inmóvil.

Mu-Jin también levantó la cabeza.

El sirviente extendió lentamente el sobre.

Había algo escrito en la parte exterior.

EL SECRETO QUE NADIE CONOCÍA

Ye-Rin tomó el sobre.

Pero antes de abrirlo, reconoció una frase escrita en la parte posterior.

Era una advertencia dirigida específicamente a ella.


“Si algún día Kang Mu-Jin descubre la verdad, no confíes en él.”

Ye-Rin levantó lentamente la mirada hacia Mu-Jin.

Él también había leído la frase.

Ninguno de los dos habló.

Porque ahora había una pregunta mucho más peligrosa que todas las
anteriores:


¿Por qué el padre de Ye-Rin había dejado una advertencia sobre
Kang Mu-Jin antes de morir?

Y si aquella carta decía la verdad…


¿qué secreto estaba escondiendo realmente la familia Kang?

 

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