LA MUJER QUE FUE DESPEDIDA POR ESTAR EMBARAZADA — PARTE 3
La oficina quedó completamente en silencio.
Nadie se atrevía a moverse.
Ricardo seguía frente a Alejandro, intentando procesar lo que acababa de descubrir.
El hombre al que había tratado como si no tuviera importancia acababa de entrar acompañado por varios ejecutivos y había sido presentado como el propietario de la empresa.
Pero lo que más preocupaba a Ricardo no era el dinero.
Era la expresión de Alejandro.
No estaba gritando.
No estaba insultándolo.
Simplemente lo miraba con una tranquilidad que hacía que la situación fuera todavía más intimidante.
Ricardo tragó saliva.
Alejandro permaneció en silencio durante unos segundos.
Ricardo miró alrededor buscando apoyo.
Ninguno de los empleados se atrevió a intervenir.
Algunos habían presenciado la escena completa.
Habían visto cómo Ricardo humilló a Sofía delante de todos.
Habían escuchado cuando le dijo que ya no podía mantenerla porque estaba embarazada.
Y ahora todos estaban esperando para descubrir qué haría el propietario.
La verdad delante de todos
Alejandro caminó lentamente hacia el centro de la oficina.
Luego miró a los empleados.
Nadie apartó la mirada.
Ricardo bajó ligeramente la cabeza.
Alejandro miró hacia la puerta.
En ese momento, Sofía regresó al edificio.
Había recibido una llamada de uno de los empleados y decidió volver.
Entró lentamente a la oficina.
Todos la miraron.
Ricardo también.
Pero esta vez su mirada era completamente diferente.
Ya no había desprecio.
Había miedo.
Alejandro se acercó a ella.
Sofía miró a Ricardo.
Ricardo no respondió.
Alejandro tomó la palabra.
Hizo una pausa.
Los empleados intercambiaron miradas.
La decisión
Alejandro miró a uno de los ejecutivos que lo acompañaban.
El ejecutivo asintió inmediatamente.
Ricardo dio un paso hacia adelante.
Ricardo se quedó sin palabras.
Alejandro tomó una carpeta que uno de los ejecutivos acababa de entregarle.
La abrió delante de todos.
Ricardo levantó la cabeza.
Alejandro pasó varias páginas.
Ricardo comenzó a ponerse nervioso.
Sofía observaba en silencio.
Entonces una de las empleadas dio un paso adelante.
Todos la miraron.
Otra empleada se animó a hablar.
Ricardo comenzó a mirar alrededor.
Por primera vez comprendió que ya no tenía el poder que había utilizado durante tantos años.
Sofía toma una decisión
Alejandro miró a Sofía.
Sofía lo miró sorprendida.
Sofía miró a Ricardo.
Recordó cómo había sido humillada.
Recordó las miradas de sus compañeros.
Recordó cómo le habían dicho que su embarazo la convertía en un problema.
Pero no quiso vengarse.
Ricardo levantó la mirada.
Alejandro asintió lentamente.
Los empleados quedaron sorprendidos.
Sofía no estaba intentando destruir a Ricardo.
Estaba intentando impedir que otra persona volviera a pasar por lo mismo.
Una última lección
Ricardo recogió lentamente sus cosas.
Ya no tenía la autoridad que había mostrado minutos antes.
Antes de salir, miró a Sofía.
Sofía lo miró con tranquilidad.
Ricardo esperó una explicación.
Ricardo bajó la mirada.
Después salió de la oficina.
Las puertas se cerraron detrás de él.
Durante unos segundos nadie habló.
Entonces los empleados comenzaron a aplaudir.
Sofía se quedó sorprendida.
Una de sus compañeras se acercó y la abrazó.
Sofía sonrió emocionada.
El verdadero motivo de Alejandro
Más tarde, cuando la oficina quedó tranquila, Sofía y Alejandro salieron juntos del edificio.
Caminaron hacia el automóvil.
Sofía tomó la mano de su esposo.
Alejandro sonrió.
Sofía apoyó la cabeza sobre su hombro.
Durante un instante, ambos permanecieron en silencio.
Pero antes de subir al automóvil, Alejandro recibió una llamada.
Contestó.
Su expresión cambió.
Sofía lo notó inmediatamente.
Alejandro terminó la llamada lentamente.
Alejandro la miró seriamente.
Sofía frunció el ceño.
Alejandro guardó silencio unos segundos.
Sofía se quedó inmóvil.
Alejandro la miró fijamente.
Miró hacia el edificio.
Luego añadió algo que hizo que Sofía comprendiera que el problema no había terminado.
Sofía miró nuevamente hacia las enormes ventanas del edificio.
Ya no se trataba solamente del hombre que la había despedido por estar embarazada.
Ahora había un enemigo oculto dentro de la propia empresa.
Y nadie sabía todavía quién era.
