LA CAMPESINA QUE TODOS MENOSPRECIARON… HASTA QUE DESCUBRIERON QUIÉN ERA
PARTE 3 — LA GUERRERA QUE HABÍA DESAPARECIDO
El patio quedó completamente en silencio.
La espada de entrenamiento seguía en el suelo, justo frente a Min Hwa-Rin.
Nadie se atrevía a decir una palabra.
El anciano soldado continuaba mirando fijamente a Han Seo-Yeon.
SOLDADO ANCIANO:
—Yo conozco ese movimiento.
El general Kang Do-Jin dio un paso hacia él.
DO-JIN:
—Explícate.
El anciano señaló lentamente la espada que Seo-Yeon sostenía.
SOLDADO ANCIANO:
—Hace diez años vi a una mujer derrotar a tres soldados sin herir a ninguno.
Algunos soldados comenzaron a mirarse entre ellos.
SOLDADO ANCIANO:
—Se movía exactamente así.
Hwa-Rin soltó una pequeña risa nerviosa.
HWA-RIN:
—¿Me están diciendo que esta campesina era una guerrera?
El anciano no respondió.
En cambio, miró directamente a Seo-Yeon.
SOLDADO ANCIANO:
—¿Cómo te llamabas antes de venir a esta aldea?
Seo-Yeon bajó lentamente la espada.
SEO-YEON:
—Ese nombre ya no importa.
El general frunció el ceño.
DO-JIN:
—Para mí sí importa.
Seo-Yeon lo miró directamente.
SEO-YEON:
—General, yo dejé esa vida atrás.
EL PASADO QUE NADIE CONOCÍA
El anciano soldado se acercó un poco más.
SOLDADO ANCIANO:
—Tú eras conocida como la Sombra del Valle.
Un murmullo recorrió todo el patio.
Hwa-Rin perdió completamente la sonrisa.
HWA-RIN:
—Eso es imposible.
SOLDADO ANCIANO:
—No. Es ella.
Seo-Yeon permaneció en silencio.
Do-Jin la observó con una mezcla de sorpresa y respeto.
DO-JIN:
—¿Fuiste tú quien protegió el paso del norte hace diez años?
Seo-Yeon respiró profundamente.
SEO-YEON:
—Yo solo hice lo que tenía que hacer.
El general negó lentamente con la cabeza.
DO-JIN:
—Cuentan que aquella guerrera salvó a cientos de personas.
SEO-YEON:
—Y también perdí personas que nunca pude salvar.
La expresión de Seo-Yeon cambió por primera vez.
Ya no parecía una simple campesina.
Parecía una mujer que había cargado durante años con recuerdos que nadie conocía.
LA VERGÜENZA DE HWA-RIN
Hwa-Rin miró alrededor.
Los mismos soldados que antes habían visto cómo intentaba humillar a Seo-Yeon ahora la observaban en silencio.
Ella apretó los labios.
HWA-RIN:
—Entonces… ¿todos sabían quién era?
DO-JIN:
—Nadie lo sabía.
Hwa-Rin miró a Seo-Yeon.
HWA-RIN:
—Yo te humillé sin saber nada de ti.
Seo-Yeon dejó la espada sobre la mesa.
SEO-YEON:
—Eso no fue lo que más me molestó.
Hwa-Rin levantó la mirada.
HWA-RIN:
—¿Entonces qué fue?
SEO-YEON:
—Que pensaste que por llevar ropa sencilla valía menos que tú.
Hwa-Rin quedó sin palabras.
Seo-Yeon tomó nuevamente su cesta y se preparó para marcharse.
DO-JIN:
—Espera.
Seo-Yeon se detuvo.
DO-JIN:
—Tengo una propuesta para ti.
SEO-YEON:
—No quiero volver a ser guerrera.
DO-JIN:
—No te estoy pidiendo que regreses al ejército.
El general miró hacia las montañas.
DO-JIN:
—Mañana habrá una reunión con los comandantes. Alguien está planeando atacar la fortaleza.
Seo-Yeon se quedó quieta.
DO-JIN:
—Y necesitamos a alguien que pueda reconocer el peligro antes que nosotros.
Seo-Yeon miró hacia la puerta de la fortaleza.
A lo lejos, un jinete apareció corriendo por el camino.
El caballo se detuvo bruscamente frente a la entrada.
El mensajero bajó del caballo y corrió hacia el general.
MENSAJERO:
—¡General! ¡Encontramos hombres armados en las montañas!
Do-Jin miró a Seo-Yeon.
Ella ya estaba observando las montañas.
SEO-YEON:
—No son exploradores.
Todos la miraron.
DO-JIN:
—¿Cómo lo sabes?
Seo-Yeon observó el humo que comenzaba a elevarse detrás de las montañas.
SEO-YEON:
—Porque si fueran pocos… no habrían encendido tres fogatas.
El general miró hacia el horizonte.
Poco a poco comenzaron a aparecer más columnas de humo.
Los soldados tomaron sus armas.
Seo-Yeon dejó su cesta en el suelo.
Miró la antigua espada de entrenamiento que todavía estaba sobre la mesa.
Después de diez años intentando olvidar quién era, finalmente había llegado el momento de decidir si volvería a luchar.
LA CAMPESINA HABÍA OCULTADO SU PASADO DURANTE DIEZ AÑOS… PERO AHORA UN EJÉRCITO ENTERO VENÍA HACIA LA FORTALEZA.
🔥 CONTINUARÁ…
“`
