“LA CAMPESINA QUE DESCUBRIÓ LA TRAICIÓN EN SU PROPIA BODA — PARTE 2”,

“LA CAMPESINA QUE DESCUBRIÓ LA TRAICIÓN EN SU PROPIA BODA — PARTE 2”,

 

LA CAMPESINA QUE DESCUBRIÓ LA TRAICIÓN EN SU PROPIA BODA — PARTE 3

Él pensó que había comprado su destino… hasta que vio el sello que ella dejó sobre la mesa.

La celebración de la boda había terminado, pero para Han Seo-Yeon aquella noche apenas estaba comenzando.
Mientras los últimos invitados abandonaban lentamente el patio, ella permanecía tranquila, recogiendo algunas
flores caídas de las mesas como si nada hubiera sucedido.

Nadie que la observara habría imaginado lo que acababa de descubrir.

Su esposo, Kang Min-Jae, el hombre al que había amado durante años, había decidido entregarla al noble
Bae Hyun-Woo para pagar una deuda.

Y lo peor no era solamente la traición.

Era la forma en que había ocurrido.

Min-Jae había esperado hasta el día de su boda para cerrar aquel acuerdo.
Había sonreído delante de todos.
Le había tomado la mano.
Le había prometido una vida juntos.

Y mientras ella sonreía para los invitados, él ya había decidido cuánto valía su esposa.

✦ ✦ ✦

El sello que cambió la expresión del noble

Bae Hyun-Woo seguía sentado junto a una de las mesas cuando todos los demás comenzaron a marcharse.
Tenía frente a él una copa de vino y, junto a ella, el pequeño objeto metálico que Seo-Yeon había dejado
unos minutos antes.

Al principio pensó que era una simple pieza vieja.

Pero cuando la luz de uno de los faroles iluminó el símbolo grabado en su superficie, su rostro cambió.

Sus dedos dejaron de moverse.

La sonrisa desapareció.

Y por primera vez aquella noche, el poderoso noble pareció verdaderamente preocupado.

—No puede ser…

Kang Min-Jae, que se encontraba detrás de él, frunció el ceño.

—¿Qué sucede, señor?

Bae Hyun-Woo levantó lentamente el sello.

Lo observó por ambos lados.

Luego miró hacia el lugar donde estaba Seo-Yeon.

Pero ella ya no estaba allí.

El noble volvió a mirar el símbolo.

—¿Dónde dijiste que conociste a esa mujer?

Min-Jae respondió confundido.

—En el pueblo. Su familia siempre ha vivido aquí.

Bae apretó el sello con fuerza.

—Eso no es lo que te pregunté.

Min-Jae guardó silencio.

La expresión del noble se volvió más seria.

—¿Quiénes eran realmente sus padres?

Min-Jae tardó en responder.

—Su padre murió cuando ella era pequeña. Su madre murió algunos años después. Ella creció sola.

Bae Hyun-Woo bajó la mirada.

—No. No creció sola.

Min-Jae no entendió.

—¿Qué quiere decir?

El noble levantó la vista.

—Ese sello perteneció a una familia que desapareció hace más de veinte años.

Min-Jae palideció.

—¿A qué familia?

Bae Hyun-Woo tardó unos segundos en responder.

—A la familia Han.
✦ ✦ ✦

Seo-Yeon ya lo sabía

Mientras tanto, Seo-Yeon caminaba sola por un pequeño sendero detrás de su casa.
El sonido de sus pasos se mezclaba con el viento nocturno.

Ya no llevaba aquella sonrisa amable que había mostrado durante la boda.

Su rostro estaba serio.

Había llegado el momento de dejar de fingir.

Desde niña había escuchado historias extrañas sobre su familia.
Historias que nunca entendió.

Su madre siempre le había dicho que no preguntara demasiado.

Cuando Seo-Yeon preguntaba por qué su padre había desaparecido, su madre cambiaba de conversación.

Cuando preguntaba por qué algunos ancianos del pueblo evitaban mencionar su apellido, su madre simplemente
le pedía que olvidara el pasado.

Y cuando Seo-Yeon encontró una vez una pequeña caja de madera escondida bajo el suelo de su casa, su madre
se la quitó de las manos y le dijo algo que nunca había olvidado.

—Hay cosas que es mejor no recordar hasta que llegue el momento.

Durante años pensó que aquellas palabras eran solamente producto del miedo.

Ahora comenzaba a comprenderlas.

Su boda no había sido el principio de la traición.
Tal vez había sido el comienzo de algo que llevaba años preparándose.

La caja escondida

Seo-Yeon regresó a la casa y cerró la puerta.

Esperó unos segundos.

Después levantó una de las tablas de madera del suelo.

Debajo había un pequeño espacio vacío.

Sacó una caja cubierta por una tela vieja.

La había encontrado años atrás.

Su madre le había prohibido abrirla.

Pero ahora ya no tenía razones para obedecer aquella orden.

Seo-Yeon abrió la caja.

Dentro había varias cartas antiguas, una pequeña fotografía dibujada a mano y un segundo sello.

Al tomar la primera carta, reconoció inmediatamente la letra de su madre.

“Si algún día encuentras esto, significa que ya no puedo protegerte.”

Seo-Yeon dejó de respirar durante un instante.

Continuó leyendo.

“Nunca confíes en quienes te digan que nuestra familia desapareció por accidente.”

Sus manos comenzaron a temblar.

“Tu padre no murió por enfermedad. Fue perseguido.”

Seo-Yeon sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

“Y quienes lo perseguían todavía tienen poder.”

La joven dejó la carta sobre la mesa.

Durante unos segundos solamente escuchó el viento golpeando las paredes de la casa.

Entonces tomó la siguiente carta.

“Si alguien intenta acercarse a ti utilizando una deuda, una promesa de matrimonio o cualquier otra excusa,
no confíes en sus intenciones.”

Seo-Yeon comprendió inmediatamente.

No era casualidad que Min-Jae hubiera hablado de una deuda.

No era casualidad que el noble hubiera aparecido precisamente después de la boda.

Y quizá tampoco era casualidad que Min-Jae hubiese comenzado a endeudarse meses antes.

✦ ✦ ✦

La verdadera deuda de Min-Jae

Mientras Seo-Yeon leía las cartas, Kang Min-Jae regresó a casa.

Caminaba lentamente.

Su rostro estaba lleno de preocupación.

Cuando abrió la puerta, esperaba encontrar a su esposa llorando.

Pero Seo-Yeon estaba sentada tranquilamente frente a una pequeña mesa.

Había preparado té.

Y parecía completamente tranquila.

—Llegaste tarde.

Min-Jae intentó sonreír.

—Los invitados tardaron en marcharse.

Seo-Yeon sirvió una taza.

—¿Cómo estuvo tu conversación con el noble?

Min-Jae se quedó inmóvil.

Por primera vez, no encontró una respuesta.

—¿Qué… conversación?

Seo-Yeon levantó la mirada.

—La que tuviste después de nuestra boda.

Min-Jae palideció.

Seo-Yeon no gritó.

No lloró.

No lo insultó.

Simplemente dejó una de las cartas sobre la mesa.

—¿Cuánto te pagaron?

Min-Jae retrocedió un paso.

—Seo-Yeon…
—Te hice una pregunta.

Él bajó la mirada.

—No era así.

Ella permaneció en silencio.

—Entonces explícame cómo era.

Min-Jae respiró profundamente.

—Tenía una deuda.
—Eso ya lo sé.
—No podía pagarla.
—Eso también lo sé.

Min-Jae levantó los ojos.

—Si no aceptaba el trato, me matarían.

Seo-Yeon se quedó quieta.

—¿Y por eso decidiste entregarme?

Él no respondió.

—Te pregunté si por salvarte decidiste venderme.

Min-Jae cerró los ojos.

—No quería hacerlo.

Seo-Yeon sintió una profunda tristeza.

—Pero lo hiciste.
✦ ✦ ✦

La confesión que ella no esperaba

Min-Jae se acercó lentamente.

—Seo-Yeon, escucha.

Ella no se movió.

—Cuando conocí al noble, él ya sabía quién eras.

Seo-Yeon levantó lentamente la cabeza.

—¿Qué dijiste?
—Él sabía tu apellido. Sabía quién era tu padre.

El silencio llenó la habitación.

—¿Desde cuándo?
—Desde antes de nuestra boda.

Seo-Yeon sintió un escalofrío.

De repente, todas las piezas comenzaron a encajar.

Las deudas.

El noble.

El sello.

Las cartas de su madre.

La desaparición de su padre.

Y ahora aquella confesión.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Min-Jae respondió con la voz quebrada.

—Porque tu madre me hizo prometer que nunca hablaría de eso.

Seo-Yeon se puso de pie.

—Mi madre murió hace años.
—Lo sé.
—Entonces ya no tienes ninguna razón para guardar silencio.

Min-Jae tragó saliva.

—Tu padre no era un campesino.

Seo-Yeon quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?
—Tu padre pertenecía a la familia que gobernaba estas tierras antes de que Bae Hyun-Woo llegara al poder.

Seo-Yeon sintió que el suelo parecía desaparecer bajo sus pies.

—Eso es imposible.
—Eso fue lo que tu madre quiso que creyeras.
✦ ✦ ✦

La verdad sobre su nacimiento

Min-Jae se acercó a la mesa y señaló la caja.

—Tu madre huyó contigo cuando eras muy pequeña.

Seo-Yeon negó lentamente con la cabeza.

—¿Huyó de quién?
—De los hombres de Bae Hyun-Woo.

Ella miró nuevamente el sello.

Ahora entendía por qué el noble había reaccionado de aquella manera.

El objeto no era simplemente un recuerdo.

Era una prueba.

Una prueba de que la familia que todos creían desaparecida todavía tenía una heredera.

Y esa heredera era ella.

Seo-Yeon tomó aire.

—Entonces… ¿por qué el noble quería comprarme?

Min-Jae la miró con tristeza.

—Porque no quería matarte.

Seo-Yeon frunció el ceño.

—¿Qué?
—Quería saber si realmente eras la heredera.

Seo-Yeon quedó en silencio.

—Y si lo confirmaba…

Min-Jae no terminó la frase.

—¿Qué iba a hacer conmigo?

Él bajó la mirada.

—Desaparecerte.
✦ ✦ ✦

La mujer que dejó de ser una víctima

Durante unos segundos, Seo-Yeon no dijo nada.

Después cerró lentamente la caja.

Su rostro ya no mostraba miedo.

Tampoco tristeza.

Había algo diferente en sus ojos.

Determinación.

—Entonces él cometió un error.

Min-Jae la miró.

—¿Qué error?

Seo-Yeon tomó el segundo sello de la caja.

—Pensar que todavía soy la niña que huyó con mi madre.

Min-Jae permaneció en silencio.

—¿Qué vas a hacer?

Seo-Yeon caminó hasta la ventana.

Desde allí podía ver a lo lejos la residencia del noble.

Las luces todavía estaban encendidas.

—Voy a recuperar lo que mi familia perdió.

Min-Jae dio un paso hacia ella.

—¿Y qué pasará conmigo?

Seo-Yeon se volvió lentamente.

—Eso dependerá de una sola cosa.
—¿De qué?
—De si alguna vez me amaste de verdad.

Min-Jae no pudo responder.

Y aquella ausencia de respuesta fue suficiente.

✦ ✦ ✦

El amanecer que nadie esperaba

Antes de que saliera el sol, varios caballos llegaron a la entrada de la casa.

Los hombres que bajaron de ellos vestían ropas sencillas, pero llevaban armas y pequeños emblemas ocultos
bajo sus capas.

No eran soldados comunes.

Eran antiguos servidores de la familia Han.

Uno de ellos se arrodilló frente a Seo-Yeon.

—Señora…

Seo-Yeon levantó una mano.

—No me llames así todavía.

El hombre inclinó la cabeza.

—Como ordene.

Seo-Yeon miró hacia el camino.

—¿Cuántos siguen siendo leales a mi familia?
—Los suficientes.

Ella respiró profundamente.

—Entonces llegó el momento de regresar.

A unos metros, escondido detrás de un muro, Kang Min-Jae escuchaba en silencio.

Comprendió entonces que la mujer que había amado toda su vida no era simplemente una campesina.

Era la última heredera de una familia que muchos habían intentado borrar de la historia.

✦ ✦ ✦

Mientras tanto, en la residencia del noble…

Bae Hyun-Woo no había dormido.

El pequeño sello permanecía sobre su escritorio.

Frente a él había varios documentos antiguos.

Uno de ellos tenía el mismo símbolo.

El noble abrió un viejo registro y encontró un nombre que no había visto durante más de veinte años.

Han Seo-Yeon.

Debajo del nombre aparecía una anotación escrita por una persona que había trabajado para su familia muchos
años atrás.

“La niña sobrevivió.”

Bae Hyun-Woo apretó los dientes.

—Entonces todo este tiempo estuvo viviendo aquí…

Un sirviente entró apresuradamente.

—Señor, tenemos un problema.
—Habla.
—Algunos de los antiguos hombres de la familia Han han regresado.

Bae Hyun-Woo levantó lentamente la cabeza.

—¿Cuántos?
—No lo sabemos.

El noble miró hacia la ventana.

El cielo comenzaba a iluminarse.

El amanecer que él había esperado para tomar posesión de Seo-Yeon estaba llegando.

Pero ahora todo había cambiado.

—Preparen a los hombres.
—¿Para atacar el pueblo?

Bae Hyun-Woo negó lentamente.

—No.

Miró nuevamente el sello.

—Para proteger la residencia.
✦ ✦ ✦

La última sorpresa

Seo-Yeon caminaba por el sendero acompañada por los antiguos servidores de su familia.

Llevaba todavía el vestido sencillo de su boda.

No había tiempo para cambiarse.

Tampoco quería hacerlo.

Aquel vestido representaba la noche en que todos intentaron convertirla en una víctima.

Y sería también el vestido con el que comenzaría a recuperar su vida.

Uno de los hombres se acercó.

—Hay algo más que debe saber.

Seo-Yeon se detuvo.

—¿Qué cosa?

El hombre sacó una carta cuidadosamente doblada.

—Su madre nunca quiso que encontrara esto.

Seo-Yeon tomó la carta.

Reconoció inmediatamente la escritura.

La abrió.

“Seo-Yeon, si estás leyendo esto, significa que finalmente descubriste quién eres.”

La joven continuó leyendo.

“Pero hay una verdad que todavía no conoces.”

Seo-Yeon dejó de respirar por un instante.

“Bae Hyun-Woo no fue quien destruyó nuestra familia.”

Sus ojos se abrieron.

“Él solamente recibió las tierras después de la tragedia.”

Seo-Yeon sintió un escalofrío.

“La persona que ordenó la caída de tu padre sigue viva.”

La carta tembló entre sus dedos.

Uno de los hombres observó su rostro.

—¿Quién fue?

Seo-Yeon levantó lentamente la mirada.

Su rostro estaba completamente serio.

—Todavía no lo sé.

Cerró la carta.

Después miró hacia el horizonte.

—Pero voy a descubrirlo.
✦ ✦ ✦

Esa mañana, Han Seo-Yeon dejó atrás la vida de campesina que había conocido desde niña.

Había perdido a su esposo, había descubierto una identidad que jamás imaginó tener y había encontrado
enemigos mucho más poderosos de lo que podía comprender.

Pero también había recuperado algo que creía perdido para siempre:
el nombre de su familia.

Y mientras caminaba hacia las tierras que alguna vez pertenecieron a su padre, todavía no sabía que
alguien la observaba desde una ventana distante.

Era Bae Hyun-Woo.

Pero el noble no estaba solo.

Detrás de él había un hombre mayor, vestido con una túnica oscura, cuyo rostro permanecía oculto entre
las sombras.

El hombre miró el sello de la familia Han y dijo en voz baja:

—Así que finalmente regresó la hija de Han.

Bae Hyun-Woo bajó la cabeza.

—¿Qué debemos hacer?

El hombre permaneció unos segundos en silencio.

Después respondió:

—Nada.

Bae Hyun-Woo levantó la mirada, sorprendido.

—¿Nada?

El hombre sonrió ligeramente.

—Déjala buscar la verdad.

Miró hacia el horizonte.

—Cuando encuentre al verdadero responsable de la muerte de su padre…

Hizo una pausa.

—…lo traerá directamente hasta nosotros.

Y así, mientras Seo-Yeon creía que acababa de comenzar su venganza, descubrió demasiado tarde que alguien
llevaba años esperando exactamente su regreso.

Su boda había sido una traición.

Su pasado era un misterio.

Y su verdadera enemiga todavía no había mostrado su rostro.