🔥 LA CAMPESINA QUE PUSO EN SU SITIO AL GENERAL MÁS TEMIDO
Todos pensaban que era una simple campesina… hasta que el general descubrió quién la había protegido durante años.
La pregunta que cambió todo
El general Kang Tae-Jun permaneció inmóvil en medio de la calle.
Las palabras de Han Mi-Ra habían borrado por completo la arrogancia que mostraba unos minutos antes.
—¿Qué acabas de decir? —preguntó finalmente.
Mi-Ra sostuvo su mirada.
—Le dije que le pregunte a su padre.
Uno de los guardias miró al otro con preocupación.
Nadie entendía cómo aquella joven podía hablar con tanta seguridad.
Tae-Jun dio un paso hacia ella.
—Mi padre murió hace años.
Mi-Ra bajó la mirada durante un instante.
—Eso es lo que usted cree.
El general quedó en silencio.
El secreto del antiguo comandante
Tae-Jun ordenó a sus guardias que se alejaran unos pasos.
Después miró a Mi-Ra con seriedad.
—Habla.
—Su padre no era el hombre que usted pensaba.
—No hables de él sin conocerlo.
Mi-Ra negó lentamente con la cabeza.
—Lo conocí mejor de lo que imagina.
Aquella frase golpeó al general.
—¿Quién eres?
Mi-Ra respiró profundamente.
—Mi padre era un soldado del ejército.
Tae-Jun frunció el ceño.
—¿Cuál era su nombre?
Ella respondió:
—Han Do-Jin.
El general perdió el color del rostro.
Ese nombre no era desconocido.
Han Do-Jin había sido uno de los soldados más leales a su padre.
También había sido acusado de traición antes de desaparecer misteriosamente.
La verdad detrás de la acusación
—Mi padre no fue un traidor —dijo Mi-Ra—. Lo acusaron porque descubrió algo que no debía descubrir.
—¿Qué descubrió?
—Que algunos nobles estaban robando comida destinada a los campesinos.
Tae-Jun apretó la mandíbula.
—¿Y qué tiene que ver mi padre?
—Intentó detenerlos.
Mi-Ra hizo una pausa.
—Pero los nobles necesitaban un culpable.
El general recordó entonces las historias que había escuchado de niño.
Siempre le habían dicho que el hombre que servía junto a su padre había traicionado al reino.
Durante años había creído aquella versión.
Ahora comenzaba a preguntarse si todo había sido una mentira.
La campesina que sabía demasiado
—¿Cómo sabes todo esto? —preguntó Tae-Jun.
Mi-Ra levantó la mirada.
—Porque antes de morir, mi padre me entregó una carta.
—¿Una carta?
—Me dijo que algún día debía entregársela al hijo del hombre que realmente podía descubrir la verdad.
El general comprendió inmediatamente.
—A mí.
Mi-Ra asintió.
Sacó de entre sus ropas un pequeño paquete envuelto en tela.
Se lo entregó.
Tae-Jun abrió el paquete con manos temblorosas.
Dentro había una carta antigua y un pequeño emblema militar.
El general reconoció el símbolo inmediatamente.
Era el emblema que había pertenecido a su padre.
El general cambia de actitud
Tae-Jun miró a Mi-Ra.
Ya no veía a una campesina insolente.
Veía a la hija del hombre que su propia familia había convertido en enemigo.
—¿Por qué nunca me buscaste?
Mi-Ra respondió:
—Porque usted era igual que ellos.
El general quedó sorprendido.
—¿Igual que quiénes?
—Los hombres que creen que porque llevan una espada pueden pisotear a cualquiera.
Tae-Jun recordó la forma en que le había ordenado apartarse minutos antes.
Por primera vez, una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Mi-Ra.
—Por eso no me quité de su camino.
El general soltó una breve respiración.
—Entonces aquella discusión no fue casualidad.
—No.
—¿Querías enseñarme una lección?
Mi-Ra levantó su canasta.
—Alguien tenía que hacerlo.
Pero alguien los estaba observando
Sin que ninguno de los dos lo notara, un hombre vestido como comerciante observaba la conversación desde el otro lado del mercado.
Cuando vio la carta en las manos del general, se alejó rápidamente entre la multitud.
Tae-Jun levantó la cabeza.
—¿Qué pasa?
Uno de sus guardias señaló hacia el mercado.
—General… alguien nos estaba observando.
Tae-Jun entregó la carta a Mi-Ra.
—Escúchame.
Ella lo miró.
—Desde este momento, no vuelvas sola a tu casa.
—¿Por qué?
El general miró hacia el lugar donde había desaparecido el desconocido.
—Porque si alguien vio esa carta, ya sabe que la verdad está a punto de salir.
Mi-Ra guardó silencio.
Tae-Jun volvió a mirarla.
—Y ahora creo que mi padre no fue el único que ocultó algo.
Mi-Ra frunció el ceño.
—¿Qué quiere decir?
El general abrió nuevamente la carta.
Había una segunda página que todavía no habían visto.
En ella aparecía un nombre.
Un nombre que podía cambiarlo todo.
🔥 Y ESE NOMBRE… ERA EL DE LA MADRE DE MI-RA.
🔥 CONTINUARÁ…
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