La chica humilde que nadie sabía quién era — Parte 3
Durante unos segundos, nadie dijo una palabra.
Valeria seguía mirando a Isabella sin poder entender lo que acababa de escuchar.
Hasta ese momento, siempre había pensado que Isabella era una chica sencilla porque
no tenía dinero. Nunca llevaba ropa llamativa, nunca presumía de nada y casi siempre
llegaba al instituto con la misma mochila.
Pero aquel automóvil de lujo había cambiado completamente la situación.
Y ahora había un hombre elegante frente a ella que parecía conocer a Isabella
demasiado bien.
Camila se acercó lentamente a Valeria y le susurró:
—Te dije que algo raro había con ella.
Valeria no respondió.
Isabella, en cambio, tomó su mochila y se acercó a su padre.
—Papá, vámonos.
El hombre asintió y abrió la puerta del automóvil para ella.
Antes de subir, Isabella se detuvo.
Miró a Valeria y a Camila por última vez.
No había odio en su mirada. Tampoco quería presumir de su dinero.
Simplemente parecía cansada de que la juzgaran sin conocerla.
Entonces Valeria preguntó:
—¿Por qué nunca nos dijiste quién eras?
Isabella guardó silencio durante unos segundos.
Después respondió tranquilamente:
—Porque quería saber quiénes eran mis verdaderos amigos.
Valeria bajó la mirada.
En ese momento, el hombre que acompañaba a Isabella recibió una llamada.
Escuchó durante unos segundos y luego se acercó a ella.
—Tu abuelo quiere hablar contigo.
Isabella cambió ligeramente su expresión.
—¿Ahora?
—Ahora.
Isabella subió al automóvil, pero antes de cerrar la puerta miró nuevamente
hacia el instituto.
Ninguna de las chicas sabía todavía que el hombre que acababan de ver no era
simplemente un padre adinerado.
Era Matteo Moretti, un hombre cuyo nombre era conocido en los círculos más
poderosos de Europa.
Y lo que ellas tampoco sabían era que Isabella no era simplemente la hija de
un hombre rico.
Isabella era la heredera de una de las familias más poderosas y adineradas
de Italia.
Pero había una razón por la que su familia había mantenido su identidad en
secreto durante tantos años.
Y esa razón estaba a punto de cambiarlo todo…
La historia continúa…
Descubre la Parte 4.
