PARTE 2 — EL HOMBRE QUE REGRESÓ POR ELLA

PARTE 2 — EL HOMBRE QUE REGRESÓ POR ELLA

🌾❤️ EL NOBLE QUE HUMILLÓ A LA CAMPESINA… Y TERMINÓ ROGÁNDOLE

Parte 3 — La verdad que destruyó el apellido

El silencio cayó sobre la aldea.

Seo-Jun permaneció inmóvil frente al misterioso viajero. Por primera vez desde que había llegado, su arrogancia había desaparecido de su rostro.

Seo-Jun: —Repite lo que acabas de decir.

El hombre sostuvo su mirada.

Viajero: —Tu familia fue responsable de la muerte del padre de Mi-Ran.

Mi-Ran se acercó rápidamente.

Mi-Ran: —¡Basta!

El viajero la miró con tristeza.

Viajero: —Ya no puedes seguir ocultándolo.

Mi-Ran: —No sabes lo que estás haciendo.

Viajero: —Lo sé perfectamente. Esperé diez años para volver.

Seo-Jun miró a Mi-Ran.

Seo-Jun: —¿Es verdad?

Ella bajó la mirada.

Seo-Jun: —¡Te estoy preguntando si es verdad!

Mi-Ran respiró profundamente.

Mi-Ran: —Tu padre no mató al mío con sus propias manos.

Seo-Jun frunció el ceño.

Seo-Jun: —Entonces estás mintiendo.

Mi-Ran: —No. Estoy diciendo que fue peor.

El viajero dio un paso hacia ellos.

Viajero: —Tu padre ordenó que lo acusaran de traición.

Seo-Jun quedó paralizado.

Viajero: —Le quitaron sus tierras. Lo llevaron ante el tribunal. Y cuando se negó a confesar un crimen que no había cometido…

El hombre hizo una pausa.

Viajero: —Lo ejecutaron.

Mi-Ran cerró los ojos.

Mi-Ran: —Yo tenía quince años.

Mi-Ran: —Aquella noche me escondí debajo de la casa.

Seo-Jun: —¿Y por qué nadie me contó esto?

Mi-Ran levantó la mirada.

Mi-Ran: —Porque eras el hijo del hombre que destruyó a mi familia.

Seo-Jun retrocedió lentamente.

Entonces escucharon el sonido de varios caballos acercándose.

Los aldeanos comenzaron a apartarse.

Un grupo de soldados entró en la aldea.

Al frente iba un comandante con el uniforme de la guardia del gobernador.

Comandante: —Seo-Jun.

Seo-Jun lo miró.

Comandante: —Tu padre ordena que regreses inmediatamente a la residencia.

Seo-Jun: —¿Por qué?

Comandante: —Porque alguien robó documentos del archivo familiar.

El viajero sonrió ligeramente.

Seo-Jun: —¿Qué documentos?

El comandante dudó.

Comandante: —Los registros de la ejecución de Han Dae-Ho.

Mi-Ran se quedó sin respiración.

Ese era el nombre de su padre.

Seo-Jun miró al viajero.

Seo-Jun: —¿Tú los robaste?

Viajero: —No.

Mi-Ran negó lentamente con la cabeza.

Mi-Ran: —Entonces… ¿quién los tiene?

El viajero se acercó a ella y sacó un pequeño paquete envuelto en tela.

Lo colocó en sus manos.

Viajero: —Tu padre dejó algo antes de morir.

Mi-Ran abrió el paquete.

Dentro había una pequeña caja de madera.

Sus manos comenzaron a temblar.

Mi-Ran: —Esta caja…

Viajero: —Él me pidió que te la entregara cuando cumplieras veinticinco años.

Seo-Jun observó en silencio.

Mi-Ran abrió la caja.

Dentro había una carta.

Ella reconoció inmediatamente la letra de su padre.

Mi-Ran: —Papá…

Con lágrimas en los ojos, comenzó a leer.

Mi-Ran: —“Hija, si estás leyendo esto, significa que ya no pude protegerte…”

Su voz se quebró.

Mi-Ran: —“Pero hay algo que debes saber. El hombre al que debes temer no es el gobernador.”

Seo-Jun levantó la cabeza.

Mi-Ran: —“Es alguien mucho más cercano.”

Mi-Ran dejó caer la carta.

El viajero se quedó completamente serio.

Seo-Jun: —¿Qué significa eso?

Antes de que alguien pudiera responder, uno de los soldados gritó:

Soldado: —¡Comandante! ¡Encontramos al responsable!

Todos voltearon.

Dos soldados arrastraban a un anciano.

El hombre estaba herido y apenas podía caminar.

Mi-Ran lo reconoció.

Mi-Ran: —¡Maestro Han!

El anciano levantó la cabeza.

Maestro Han: —Mi-Ran…

Mi-Ran: —¿Qué te hicieron?

El anciano miró a Seo-Jun.

Su expresión cambió.

Maestro Han: —Así que finalmente conociste al hijo del gobernador.

Seo-Jun se acercó.

Seo-Jun: —¿Usted conoció a mi padre?

El anciano soltó una amarga sonrisa.

Maestro Han: —Yo fui quien escribió la sentencia de muerte de tu padre.

Todos quedaron en silencio.

Seo-Jun palideció.

Seo-Jun: —¿Qué acaba de decir?

El anciano miró directamente a Mi-Ran.

Maestro Han: —Tu padre no murió por orden del gobernador.

Mi-Ran quedó paralizada.

Maestro Han: —Murió porque alguien falsificó la orden.

Seo-Jun dio un paso atrás.

Seo-Jun: —¿Quién?

El anciano abrió la boca para responder.

Pero antes de pronunciar el nombre…

Una flecha atravesó el aire y golpeó la carta que Mi-Ran sostenía.

Todos miraron hacia las montañas.

Había un hombre observándolos desde lejos.

El viajero reconoció inmediatamente su rostro.

Viajero: —No…

Seo-Jun lo miró.

Seo-Jun: —¿Quién es?

El viajero respondió con la voz temblorosa:

Viajero: —El hombre que todos creíamos muerto.

Mi-Ran levantó la mirada.

El desconocido comenzó a bajar lentamente de la montaña.

Y cuando estuvo lo suficientemente cerca…

Mi-Ran vio su rostro.

Era imposible.

Era el rostro de su padre.

Mi-Ran: —Papá…

FIN DE LA PARTE 3

¿Cómo puede estar vivo el hombre que todos vieron morir hace diez años?