🌾❤️ EL NOBLE QUE HUMILLÓ A LA CAMPESINA… Y TERMINÓ ROGÁNDOLE
Parte 3 — La verdad que destruyó el apellido
El silencio cayó sobre la aldea.
Seo-Jun permaneció inmóvil frente al misterioso viajero. Por primera vez desde que había llegado, su arrogancia había desaparecido de su rostro.
Seo-Jun: —Repite lo que acabas de decir.
El hombre sostuvo su mirada.
Viajero: —Tu familia fue responsable de la muerte del padre de Mi-Ran.
Mi-Ran se acercó rápidamente.
Mi-Ran: —¡Basta!
El viajero la miró con tristeza.
Viajero: —Ya no puedes seguir ocultándolo.
Mi-Ran: —No sabes lo que estás haciendo.
Viajero: —Lo sé perfectamente. Esperé diez años para volver.
Seo-Jun miró a Mi-Ran.
Seo-Jun: —¿Es verdad?
Ella bajó la mirada.
Seo-Jun: —¡Te estoy preguntando si es verdad!
Mi-Ran respiró profundamente.
Mi-Ran: —Tu padre no mató al mío con sus propias manos.
Seo-Jun frunció el ceño.
Seo-Jun: —Entonces estás mintiendo.
Mi-Ran: —No. Estoy diciendo que fue peor.
El viajero dio un paso hacia ellos.
Viajero: —Tu padre ordenó que lo acusaran de traición.
Seo-Jun quedó paralizado.
Viajero: —Le quitaron sus tierras. Lo llevaron ante el tribunal. Y cuando se negó a confesar un crimen que no había cometido…
El hombre hizo una pausa.
Viajero: —Lo ejecutaron.
Mi-Ran cerró los ojos.
Mi-Ran: —Yo tenía quince años.
Mi-Ran: —Aquella noche me escondí debajo de la casa.
Seo-Jun: —¿Y por qué nadie me contó esto?
Mi-Ran levantó la mirada.
Mi-Ran: —Porque eras el hijo del hombre que destruyó a mi familia.
Seo-Jun retrocedió lentamente.
Entonces escucharon el sonido de varios caballos acercándose.
Los aldeanos comenzaron a apartarse.
Un grupo de soldados entró en la aldea.
Al frente iba un comandante con el uniforme de la guardia del gobernador.
Comandante: —Seo-Jun.
Seo-Jun lo miró.
Comandante: —Tu padre ordena que regreses inmediatamente a la residencia.
Seo-Jun: —¿Por qué?
Comandante: —Porque alguien robó documentos del archivo familiar.
El viajero sonrió ligeramente.
Seo-Jun: —¿Qué documentos?
El comandante dudó.
Comandante: —Los registros de la ejecución de Han Dae-Ho.
Mi-Ran se quedó sin respiración.
Ese era el nombre de su padre.
Seo-Jun miró al viajero.
Seo-Jun: —¿Tú los robaste?
Viajero: —No.
Mi-Ran negó lentamente con la cabeza.
Mi-Ran: —Entonces… ¿quién los tiene?
El viajero se acercó a ella y sacó un pequeño paquete envuelto en tela.
Lo colocó en sus manos.
Viajero: —Tu padre dejó algo antes de morir.
Mi-Ran abrió el paquete.
Dentro había una pequeña caja de madera.
Sus manos comenzaron a temblar.
Mi-Ran: —Esta caja…
Viajero: —Él me pidió que te la entregara cuando cumplieras veinticinco años.
Seo-Jun observó en silencio.
Mi-Ran abrió la caja.
Dentro había una carta.
Ella reconoció inmediatamente la letra de su padre.
Mi-Ran: —Papá…
Con lágrimas en los ojos, comenzó a leer.
Mi-Ran: —“Hija, si estás leyendo esto, significa que ya no pude protegerte…”
Su voz se quebró.
Mi-Ran: —“Pero hay algo que debes saber. El hombre al que debes temer no es el gobernador.”
Seo-Jun levantó la cabeza.
Mi-Ran: —“Es alguien mucho más cercano.”
Mi-Ran dejó caer la carta.
El viajero se quedó completamente serio.
Seo-Jun: —¿Qué significa eso?
Antes de que alguien pudiera responder, uno de los soldados gritó:
Soldado: —¡Comandante! ¡Encontramos al responsable!
Todos voltearon.
Dos soldados arrastraban a un anciano.
El hombre estaba herido y apenas podía caminar.
Mi-Ran lo reconoció.
Mi-Ran: —¡Maestro Han!
El anciano levantó la cabeza.
Maestro Han: —Mi-Ran…
Mi-Ran: —¿Qué te hicieron?
El anciano miró a Seo-Jun.
Su expresión cambió.
Maestro Han: —Así que finalmente conociste al hijo del gobernador.
Seo-Jun se acercó.
Seo-Jun: —¿Usted conoció a mi padre?
El anciano soltó una amarga sonrisa.
Maestro Han: —Yo fui quien escribió la sentencia de muerte de tu padre.
Todos quedaron en silencio.
Seo-Jun palideció.
Seo-Jun: —¿Qué acaba de decir?
El anciano miró directamente a Mi-Ran.
Maestro Han: —Tu padre no murió por orden del gobernador.
Mi-Ran quedó paralizada.
Maestro Han: —Murió porque alguien falsificó la orden.
Seo-Jun dio un paso atrás.
Seo-Jun: —¿Quién?
El anciano abrió la boca para responder.
Pero antes de pronunciar el nombre…
Una flecha atravesó el aire y golpeó la carta que Mi-Ran sostenía.
Todos miraron hacia las montañas.
Había un hombre observándolos desde lejos.
El viajero reconoció inmediatamente su rostro.
Viajero: —No…
Seo-Jun lo miró.
Seo-Jun: —¿Quién es?
El viajero respondió con la voz temblorosa:
Viajero: —El hombre que todos creíamos muerto.
Mi-Ran levantó la mirada.
El desconocido comenzó a bajar lentamente de la montaña.
Y cuando estuvo lo suficientemente cerca…
Mi-Ran vio su rostro.
Era imposible.
Era el rostro de su padre.
Mi-Ran: —Papá…
FIN DE LA PARTE 3
¿Cómo puede estar vivo el hombre que todos vieron morir hace diez años?
